Contra toda estacionalidad, el valor de la hacienda en pie volvió a subir en enero y dejó señales claras para el mercado interno y externo. Los animales de consumo rozaron los $5.000 y el traslado a góndola aparece como inevitable.
Enero suele ser un mes de calma o incluso de retrocesos para los valores ganaderos. Sin embargo, 2026 arrancó y terminó con un dato poco frecuente en el sector cárnico: una suba sostenida del precio de la hacienda en pie, especialmente en los animales de consumo.
Durante la última semana del mes, los valores se afirmaron con fuerza en el rango de $4.800 a $4.900, quedando muy cerca del umbral psicológico de los $5.000, un nivel que rara vez se alcanza en esta época del año.
El traslado a mostrador, sin margen de escape
La suba en el valor de la hacienda inevitablemente impactará en el precio de la carne al consumidor. En el actual contexto de costos, no existen herramientas para absorber el aumento sin trasladarlo al mostrador.
Este movimiento se da en paralelo a un debate recurrente en la agenda mediática: la supuesta caída del consumo de carne. Sin embargo, el retroceso no es generalizado, sino que se concentra exclusivamente en la carne vacuna, desplazada por opciones más accesibles como el pollo y el cerdo.
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Más carnes, distinto mix de consumo
Hoy, con el valor promedio de un kilo de carne vacuna, el consumidor puede comprar hasta cuatro kilos de pollo, y en los próximos días esa relación podría estirarse a cinco kilos de pollo o entre dos kilos y medio y tres kilos de carne porcina.
Este cambio de precios relativos no refleja una caída del consumo total de proteínas animales, sino un reacomodamiento del mix. De hecho, el consumo total de carnes —que venía en torno a los 110/112 kilos por habitante al año— podría escalar hacia 118 o 120 kilos, impulsado por las carnes alternativas.
Un escenario atípico para el verano ganadero
La combinación de precios firmes en el mercado interno y valores en alza en el plano internacional genera un escenario poco habitual para el inicio del año. En este contexto, los animales jóvenes que no convaliden precios en carnicería podrían permanecer algunos meses más en el campo, sumando kilos antes de su salida al mercado.
La mejora externa también refuerza las perspectivas: el mercado internacional muestra señales positivas, lo que abre la puerta a un buen año para las exportaciones de carne y le pone un piso sólido a los valores de la hacienda.
Expectativas firmes para los próximos meses
Con precios internacionales en recuperación y un consumo interno que se reconfigura sin desaparecer, el arranque de 2026 deja un mensaje claro para la cadena cárnica: la firmeza llegó antes de lo esperado y podría extenderse más allá del verano.
A continuación escuchamos a Miguel Schiaritti presidente de CICCRA
Fuente: CICCRA










































