El tambo pierde $20 por litro y acumula rojo de hasta $2,4 millones por mes

El precio promedio fue $479,83 en enero frente a un costo de $499,32: la rentabilidad cae a -1,4% y es la peor en dos años.

La rentabilidad tambera se desploma y toca su piso en 24 meses. En enero, por cada litro producido, el tambero perdió casi $20, según el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina.

El número es claro: el precio promedio en tranquera fue de $479,83, mientras que el costo se ubicó en $499,32. Resultado: rentabilidad negativa de 1,4% y tres meses consecutivos en rojo.

El impacto en el bolsillo

Un tambo promedio en Argentina produce unos 4.000 litros diarios. Con estos valores, eso implica:

  • $80.000 por día de pérdida operativa

  • $2,4 millones por mes solo para cubrir costos

  • Más de $9 millones mensuales si se considera una rentabilidad “objetivo” del 5%

Para alcanzar ese margen razonable, el productor debería cobrar $566,68 por litro, casi $90 más que el valor actual.


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Los chicos, más golpeados

La crisis no impacta igual en todas las escalas:

  • Tambos chicos (1.761 litros/día): -2,55%

  • Tambos medianos: -1,94%

  • Tambos grandes (8.830 litros/día): +1,14%

La mayor escala permite diluir costos y sostener mejor la eficiencia.

El precio, muy atrás de la inflación

En el último año, el valor pagado por la industria subió apenas 7,7%, muy por debajo de:

  • Inflación minorista: 32,4%

  • Inflación mayorista: 26,4%

  • Aumento de costos productivos: 19,5%

El retraso del precio en tranquera es hoy el principal factor que explica el deterioro.

¿Puede mejorar el precio?

Desde la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires sostienen que la recuperación “no parece una utopía”.

¿Qué cambió en el mercado?

  • Se redujo la sobreoferta por caída estacional de producción.

  • Aumentaron las exportaciones.

  • Bajaron los stocks en pymes queseras.

  • Algunas industrias con problemas financieros salen del mercado.

Además, el consumo interno no absorbió subas fuertes, pero tampoco se desplomó.

Un 2025 récord que ahora pesa

El año pasado cerró con la mayor producción de leche en una década y para 2026 se proyecta otro incremento. Ese volumen adicional presionó precios durante meses.

Hoy el sector espera que el ajuste llegue por mercado: menor sobreoferta y mayor equilibrio entre industria y productor.

Mientras tanto, el dato es contundente: el tambo promedio trabaja en pérdida y necesita una recomposición urgente del precio para recuperar margen.

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