La presión del pollo importado y el bloqueo sanitario a Europa ponen al sector contra las cuerdas en plena caída de actividad.
La avícola Granja Tres Arroyos, principal procesadora de pollos de Argentina, atraviesa un escenario crítico que combina dos factores explosivos: el ingreso de producto importado desde Brasil a precios más bajos y el freno a las exportaciones hacia Europa por restricciones sanitarias vinculadas a la gripe aviar. El resultado inmediato es un fuerte deterioro financiero y el riesgo de nuevos despidos masivos.
La empresa pertenece a Joaquín de Grazia, quien había respaldado públicamente las políticas económicas del gobierno de Javier Milei y la reforma laboral. Sin embargo, el contexto sectorial cambió con rapidez: a fines de 2025 la compañía ya tuvo dificultades para afrontar salarios y debió negociar para evitar un conflicto mayor, que solo logró contenerse de forma transitoria en enero.
Importaciones y exportaciones: el doble golpe
El ingreso de pollo brasileño a valores que la industria local no puede igualar está generando una fuerte presión sobre los márgenes. A esto se suma la imposibilidad de exportar a Europa por las restricciones sanitarias, un mercado clave para equilibrar costos en una actividad con alta dependencia de las ventas externas.
Según proyecciones privadas, si las exportaciones no se normalizan antes de abril, el riesgo de quebrantos empresariales aumenta de forma significativa.
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Impacto directo en Concepción del Uruguay
El efecto más visible se concentra en Concepción del Uruguay, donde la empresa opera el frigorífico avícola más grande del país. La planta llegó a emplear cerca de 1.500 trabajadores; hoy quedan alrededor de 700.
En los últimos meses se registraron unos 160 despidos y aproximadamente 300 operarios aceptaron retiros voluntarios. Fuentes locales aseguran que todavía existen indemnizaciones pendientes de pago, lo que agrava la tensión social.
Cresta Roja también en riesgo
La crisis se extiende a Cresta Roja, compañía que pasó por distintas manos hasta quedar bajo control de la familia Peña, propietaria de La Anónima. Tras despidos en 2024 en su planta de Esteban Echeverría, ahora se evalúa directamente el cierre.
Un informe de la consultora String-Agro anticipa un marzo complejo, con la posible desafectación de más de 450 trabajadores entre ambas compañías. La advertencia es contundente: sin reapertura exportadora en el corto plazo, varias empresas podrían entrar en cesación de pagos.
Deterioro industrial que se profundiza
La situación laboral en la ciudad entrerriana no se limita al sector avícola. Meses atrás cerró una planta de YPF que abastecía combustible por barcaza, dejando 47 personas sin empleo, mientras que también se registraron despidos en la industria maderera.
Ante la falta de trabajo formal, crecen pequeños emprendimientos gastronómicos y comercios informales como salida económica. En el sector productivo reconocen que el combo de costos dolarizados, energía cara y tipo de cambio desfavorable vuelve casi imposible competir contra el pollo importado.
El dato que preocupa al mercado es claro: el corto plazo define todo. Si no se destraban las exportaciones antes de abril, el impacto sobre empleo e industria podría ser mucho mayor.






































