Del boom al derrumbe: la producción porcina cerró 2025 con los peores márgenes en diez años
El sector porcino arrancó 2025 con números sólidos, pero desde julio la rentabilidad se desplomó. El fuerte deterioro del precio del capón y el repunte de los costos llevaron los márgenes a mínimos históricos en el cierre del año.
La producción porcina argentina atravesó en 2025 un año marcado por fuertes contrastes. Lo que comenzó con un desempeño económico favorable, incluso por encima de los promedios históricos, terminó con un segundo semestre crítico que dejó a la rentabilidad en los niveles más bajos de la última década.
Así lo refleja el último Monitor Porcino del IERAL de la Fundación Mediterránea, que advierte sobre un deterioro acelerado de los márgenes a partir de julio, con registros históricamente negativos en el tramo final del año.
De acuerdo con el informe elaborado por Franco Artusso, los márgenes netos del año, medidos en pesos constantes de diciembre de 2025, promediaron $289 por kilo producido, un 16% por debajo del promedio registrado entre 2016 y 2024.
Sin embargo, el promedio anual oculta la verdadera magnitud del problema. Durante el primer semestre, los resultados se ubicaron claramente por encima de la media histórica. Desde julio, la tendencia se revirtió de manera abrupta y dio paso a una caída sostenida que golpeó de lleno al negocio.
Una estacionalidad que no se cumplió
Uno de los datos más llamativos del análisis es la ruptura del patrón típico del negocio porcino. En condiciones normales, los márgenes suelen mostrar debilidad en la primera mitad del año y recuperarse en el segundo semestre, acompañando la mejora estacional del precio del capón.
En 2025 ocurrió exactamente lo contrario. Los últimos tres meses del año se posicionaron como los peores registros de la última década para octubre, noviembre y diciembre. En diciembre, el margen neto se redujo a apenas $57 por kilo, un nivel sin antecedentes recientes.
La misma dinámica se observó al analizar los resultados en dólares constantes. Mientras que entre enero y junio los márgenes superaron los valores de referencia histórica, desde julio comenzaron a caer hasta marcar mínimos históricos en el último trimestre.
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El precio del capón, el principal factor de presión
El desplome de la rentabilidad tuvo como principal detonante el mal desempeño del precio del capón. En términos reales, el valor promedio anual se ubicó en $2.170 por kilo, uno de los registros más bajos de los últimos diez años, comparable con los niveles observados en 2017 y 2018.
La situación se agravó hacia el cierre del año, cuando noviembre y diciembre marcaron nuevos mínimos históricos para esos meses. Según explica Artusso, el precio del capón arrastraba una debilidad estructural desde 2024 y no logró recomponerse en ningún tramo de 2025.
Durante el segundo semestre, el valor real del capón se ubicó entre un 25% y un 45% por debajo del promedio 2016–2024, una brecha que impactó directamente en los ingresos de las granjas.
A este escenario se sumó una oferta interna récord de carne porcina. Entre enero y noviembre, el volumen disponible fue el más alto desde que existen registros, impulsado por un aumento de la producción local y, especialmente, por el fuerte crecimiento de las importaciones. El consumo aparente alcanzó los 18,1 kilos por habitante, un máximo histórico que presionó aún más los precios a la baja.
Costos en ascenso y una ecuación cada vez más ajustada
Del lado de los costos, el informe describe una dinámica dispar. En el promedio anual, los costos totales de una granja de eficiencia media se mantuvieron relativamente bajos en términos históricos. Sin embargo, a partir de mediados de año comenzaron a mostrar un repunte sostenido.
“El problema no fue tanto el nivel de costos, sino su aumento en la segunda mitad del año, justo cuando los precios continuaban cayendo”, señala Artusso.
Entre junio y diciembre, los costos crecieron un 13% real, impulsados principalmente por el encarecimiento de la alimentación, que representa cerca del 60% del costo total. La suba del precio de los granos revirtió la tendencia descendente que se había observado desde fines de 2023. A esto se sumó un incremento significativo en los costos laborales, el único rubro con aumentos interanuales relevantes.
El resultado fue una ecuación económica cada vez más estrecha, que terminó por erosionar los márgenes en el cierre del año.
Eficiencia y ubicación: dos variables decisivas
El informe también destaca el rol clave de la eficiencia productiva y la localización geográfica en los resultados económicos. Si bien todas las granjas replicaron la misma tendencia de deterioro, las diferencias entre establecimientos fueron marcadas.
En el cuarto trimestre de 2025, las granjas de alta eficiencia lograron un margen promedio de $305 por kilo, mientras que las de eficiencia media apenas alcanzaron $94. En el otro extremo, las granjas de baja eficiencia registraron pérdidas cercanas a $256 por kilo.
“La eficiencia sigue siendo un factor central para amortiguar los ciclos negativos, aunque incluso los sistemas más eficientes atravesaron uno de los peores cuartos trimestres de la última década”, remarca Artusso.
La ubicación también influyó de manera decisiva. En un contexto de abundancia de granos, las granjas más alejadas del puerto de Rosario se vieron favorecidas por menores costos de alimentación. En el último trimestre del año, establecimientos ubicados a unos 450 kilómetros del puerto lograron márgenes sensiblemente superiores a los de aquellos más cercanos, donde el costo de las materias primas resultó más elevado.
El informe concluye que, aunque el promedio anual de 2025 todavía muestra números positivos, el fuerte deterioro del segundo semestre deja una señal de alerta para el sector. La combinación de precios deprimidos y costos en alza volvió a exponer la fragilidad de la rentabilidad porcina y obliga a extremar la eficiencia de cara a un 2026 que arranca bajo un clima de cautela.









































