Una tecnología portátil permite detectar fosfatos en suelo y agua en 30 minutos, con mayor sensibilidad y menor costo que los métodos tradicionales.
Un desarrollo científico argentino abre una nueva herramienta para el manejo nutricional de los cultivos: medir fósforo directamente en el lote usando la cámara de un teléfono celular. El sistema fue creado por investigadores del CONICET y la UBA y apunta a simplificar uno de los análisis más críticos para la producción agropecuaria.
El dato no es menor: en Argentina, cerca del 60% de los suelos cultivados presenta niveles de fósforo por debajo del rango óptimo. Poder medirlo en forma rápida y económica puede impactar directamente en las decisiones de fertilización y en los costos productivos.
Cómo funciona la medición con el celular
El método se basa en una reacción química sencilla. Al agregar un reactivo a la muestra de suelo o agua, se genera un color verde cuya intensidad depende de la concentración de fosfato presente.
Ese color se cuantifica con la cámara del celular mediante sensores que transforman la luz en datos digitales. El resultado se obtiene en unos 30 minutos y se mantiene estable durante varias horas, lo que facilita su uso en condiciones de campo.
Según los investigadores, el sistema supera limitaciones de los métodos convencionales, que suelen requerir equipos costosos, laboratorios especializados y personal capacitado.
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Hasta 30 veces más sensible que técnicas tradicionales
Uno de los avances clave fue la estabilización del reactivo químico. El equipo logró conservarlo más de un año a temperatura ambiente sin perder sensibilidad, incorporando un copolímero de uso industrial.
La formulación optimizada alcanzó una sensibilidad aproximadamente 30 veces mayor que la del método clásico utilizado históricamente para medir fosfatos.
El trabajo científico fue publicado en la revista internacional especializada Talanta y actualmente el desarrollo avanza hacia su patentamiento y futura comercialización.
Impacto directo en el manejo agronómico
Para el productor, la principal ventaja es la posibilidad de realizar mediciones en el propio campo sin depender exclusivamente de laboratorios.
Esto permitiría:
Ajustar dosis de fertilizantes con mayor precisión
Reducir costos por aplicaciones innecesarias
Detectar deficiencias nutricionales en forma temprana
Monitorear cambios de fertilidad en el tiempo
El sistema también podría ser utilizado por cooperativas, empresas agropecuarias, laboratorios privados, organismos ambientales y la industria de fertilizantes.
Más allá del agro: agua y salud
Además del uso agrícola, la herramienta tiene potencial para monitorear calidad de agua —clave en zonas con contaminación por nutrientes— y hasta aplicaciones médicas vinculadas a alteraciones del fósforo en el organismo.
Con el diseño del kit ya terminado y conversaciones avanzadas con pymes para su producción, el proyecto entra en una etapa decisiva: llevar la innovación del laboratorio al mercado.
El avance confirma una tendencia tecnológica creciente: los teléfonos celulares comienzan a convertirse en instrumentos analíticos portátiles capaces de transformar la forma en que se toman decisiones en el agro.










































