Córdoba lanza el primer seguro multirriesgo agrícola público y marca un antes y un después para el agro argentino

Córdoba lanza el primer seguro multirriesgo agrícola público y marca un antes y un después para el agro argentino

La provincia puso en marcha un seguro multirriesgo de gran escala para soja y maíz que cubre sequía e inundación, además de granizo y heladas. Es una prueba piloto inédita que alcanza más de 500.000 hectáreas y abre la puerta a un modelo replicable en todo el país.

La gestión del riesgo agropecuario dio un paso clave en la Argentina. Córdoba se convirtió en la primera provincia en implementar, desde el sector público, un seguro multirriesgo agrícola de gran escala, diseñado para proteger a los productores frente a eventos climáticos extremos que hoy no tienen cobertura comercial.

La experiencia se desarrolla como prueba piloto y alcanza a más de 500.000 hectáreas de soja y maíz, una magnitud inédita para el mercado asegurador local. El esquema es el resultado de un trabajo conjunto entre el gobierno provincial y especialistas de compañías nucleadas en la Asociación de Aseguradores del Interior de la República Argentina (ADIRA), que desde hace años impulsa modelos de articulación público-privada para ampliar la cobertura del agro.

Un modelo que busca escalar

Tras múltiples instancias de diálogo entre gobiernos provinciales y las principales empresas del sector, el proyecto tomó forma en Córdoba con la mirada puesta en su replicabilidad. La provincia del centro del país se transformó así en un caso testigo para avanzar hacia esquemas similares en otras regiones productivas.

“El volumen de esta iniciativa no tiene antecedentes en la Argentina”, destacó Carlos Comas, gerente de Riesgos Agropecuarios de La Segunda. “A pocos días del lanzamiento, ya se habían inscripto más de 700 productores”, subrayó.

Si bien existen experiencias previas de seguros multirriesgo en provincias como Mendoza, Corrientes y Chaco —principalmente en girasol—, la diferencia central está en la escala. Mientras esos programas cubren superficies cercanas a las 60.000 hectáreas, el esquema cordobés supera el medio millón, marcando un salto cualitativo para el sector.


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Qué cubre el nuevo seguro

El seguro multirriesgo implementado en Córdoba cubre daños directos por granizo, viento y heladas, pero suma dos variables clave: sequía e inundación, considerados riesgos sistémicos por su impacto territorial y económico.

La cobertura se activa cuando el rendimiento de cada productor, por cultivo, cae por debajo de un umbral definido para su zona. De ese modo, se garantiza un piso de ingresos que permite afrontar, al menos, los costos básicos de producción.

Desde el sector técnico coinciden en que este enfoque introduce una herramienta distinta a las existentes. “Hoy el mercado cubre daños puntuales, pero no los eventos catastróficos de gran escala. Sequía e inundación son justamente los riesgos que más afectan a una provincia en términos productivos y fiscales”, explicó Juan Manuel Carrizo, jefe de Suscripción de Riesgos Agropecuarios de San Cristóbal Seguros.

La información, un activo clave

Uno de los factores que permitió una implementación rápida y amplia fue el Programa de Buenas Prácticas Agrícolas de Córdoba, que lleva una década de vigencia. Ese recorrido generó información histórica confiable, indispensable para que las aseguradoras pudieran analizar, medir y tarifar el riesgo.

“Las compañías contaban con datos sólidos y con un relevamiento previo de la gestión del riesgo como práctica agrícola”, explicó Marcelo Girardi, director de MGA Group. Además, el acuerdo con la provincia otorga una cobertura gratuita por un año a los productores adheridos, como reconocimiento a quienes sostuvieron prácticas productivas responsables y sustentables.

“No se trata de productores que se suman solo por el seguro. Son planteos con trayectoria, rotaciones y manejo del suelo, y eso es fundamental para que el sistema funcione”, remarcó Girardi.

Un seguro que estabiliza el negocio

Para las aseguradoras, el valor del multirriesgo va más allá de la indemnización puntual. “Es una herramienta de estabilización del negocio. Permite que, ante un evento climático severo, el productor recupere lo invertido y no se rompa la cadena de pagos”, sostuvo Gustavo Mina, gerente de Seguros Agropecuarios de Sancor Seguros.

Ese efecto, agregan, se extiende al conjunto de la economía: se sostiene la recaudación provincial y municipal, se reduce la necesidad de asistencias de emergencia y se amortiguan los impactos sociales de los desastres climáticos.

Un rol clave del Estado

Los especialistas coinciden en que los riesgos sistémicos no pueden ser absorbidos solo por el mercado. “El Estado tiene que estar presente. Sin su apoyo, este tipo de seguros sería económicamente inviable para el productor”, señaló Comas. Las primas necesarias para cubrir sequías o inundaciones, explican, serían demasiado elevadas bajo un esquema puramente privado.

Desde ADIRA remarcan que, frente a un cambio climático que intensifica la frecuencia y magnitud de los eventos extremos, los seguros agropecuarios con respaldo público se vuelven una pieza estratégica. No solo para proteger al productor, sino para resguardar la continuidad de una cadena productiva clave, que sostiene economías regionales, empleo y servicios en todo el país.

La experiencia cordobesa ya está en marcha. Ahora, el desafío es convertirla en un modelo federal que permita al agro argentino producir con mayor previsibilidad en un escenario climático cada vez más incierto. 🌱📊🌦️

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