Contra los 1.066 focos de garrapata, un productor crea un baño que recupera 90% del producto y trata cientos de bovinos en minutos

El sistema, desarrollado en el norte de Entre Ríos, reduce estrés, ahorra insumos y apunta a frenar uno de los mayores riesgos sanitarios del rodeo.

La garrapata avanza y obliga a innovar tranqueras adentro. En San Jaime de la Frontera, al norte de Entre Ríos, un productor ganadero diseñó un baño por aspersión propio para enfrentar el problema sanitario que más preocupa hoy al rodeo regional.

El objetivo es claro: tratar más animales en menos tiempo y gastar menos producto.

Héctor Alorda, junto a su hijo Pablo, desarrolló un sistema inspirado en modelos brasileños que ya muestran buenos resultados en zonas con alta infestación.

El equipo incorpora mejoras clave:

  • túnel de 6 metros

  • picos rociadores de mayor tamaño

  • circuito de retorno con filtros

  • hasta 90% de recuperación del líquido

El resultado es un método más eficiente para aplicar antiparasitarios mientras los animales avanzan por la manga.

La garrapata bovina no solo afecta la sanidad: provoca muertes, baja en la ganancia de peso y pérdidas económicas directas.

En un contexto de presión creciente, cada punto de eficiencia cuenta.

El baño por aspersión permite cubrir todo el pelaje en pocos minutos, tratar cientos de bovinos con menor mano de obra y reducir el estrés frente al tradicional sistema de inmersión, que también implica mayor riesgo de lesiones.

Además, el consumo de producto puede ser muy bajo —en muchos casos cerca del 1% del peso vivo—, lo que mejora la ecuación económica.


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El avance del parásito mantiene en alerta a los productores del norte entrerriano y a toda la región ganadera.

Hoy la provincia registra 1.066 focos activos, y alrededor del 95% se concentra en cinco departamentos del norte, donde el control se volvió una prioridad operativa.

El problema ya no es solo local: el límite sanitario se viene desplazando hacia el sur.

Un enemigo que gana territorio

Históricamente concentrada en el norte argentino, la garrapata empieza a aparecer en zonas donde antes tenía menor presencia.

El caso más contundente es Corrientes, que pasó a considerarse totalmente afectada, empujando el frente sanitario hacia Entre Ríos. También se registran situaciones en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.

Este escenario eleva el riesgo para los sistemas productivos y obliga a reforzar estrategias de prevención.

Control más estricto

Desde la provincia destacan que existe un plan sanitario propio con puestos de vigilancia epidemiológica en remates, rutas y puntos de control.

El seguimiento incluye revisar el origen y destino de la hacienda para evitar la dispersión del parásito, una práctica que no siempre se replica en otras jurisdicciones.

El desarrollo fue realizado por productores ganaderos de San Jaime de la Frontera y difundido por medios locales. Datos oficiales del área de Producción Animal de Entre Ríos confirman la magnitud del problema sanitario y el crecimiento de los focos, consolidando a la garrapata como uno de los mayores desafíos actuales para la ganadería argentina.

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