Cómo fijar pisos de precio en granos y proteger los márgenes en un mercado que no reacciona

Con lluvias erráticas y precios internacionales planchados, los especialistas coinciden en que la clave de la campaña ya no está solo en el rinde, sino en una estrategia comercial activa para asegurar rentabilidad.

El productor argentino atraviesa un escenario de máxima incertidumbre. Mientras el clima sigue sin dar señales claras sobre la recomposición de lluvias en febrero, el mercado internacional de granos tampoco logra generar un impulso alcista sostenido. En ese contexto, la diferencia entre una campaña aceptable y una ajustada no estará únicamente en el rendimiento, sino en la capacidad de anticiparse con decisiones comerciales.

Con precios frágiles y márgenes cada vez más finos, los analistas coinciden en un punto: planificar ventas y fijar pisos de precio se volvió una herramienta central para atravesar la campaña sin sobresaltos.

Soja: Brasil marca el ritmo del mercado

El panorama para la oleaginosa está condicionado por un factor clave: la cosecha récord de Brasil. Las proyecciones hablan de una producción cercana a los 180 millones de toneladas, un volumen que promete presionar fuerte la oferta global en las próximas semanas.

Aunque el real mostró cierta recuperación frente al dólar —lo que permitió algunos rebotes técnicos en Chicago—, la llegada masiva de soja brasileña al mercado limita cualquier intento de suba sostenida.

En el plano local, la soja transita su período crítico con perfiles de humedad ajustados y todas las miradas puestas en el clima de febrero. Sin embargo, aun con problemas productivos, el contexto internacional seguirá bien abastecido, lo que reduce las chances de mejoras significativas en los precios.

Con la posición mayo en torno a los USD 316, los márgenes aparecen ajustados. Por eso, los especialistas recomiendan tener comprometido entre el 40% y el 50% de la producción y aprovechar los repuntes de precio para fijar pisos que aseguren rentabilidad mínima.


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Maíz: temprano definido, tardío con margen de espera

En el caso del maíz, el escenario es mixto. A nivel global, los últimos datos del USDA mostraron un aumento de la producción estadounidense de 6,8 millones de toneladas, lo que mantiene los precios bajo presión.

En Argentina, el maíz temprano ya tiene gran parte de su destino definido. Si bien se esperan recortes en zonas del sur de Córdoba, noroeste bonaerense y sur entrerriano, la producción se proyecta cercana a las 25 millones de toneladas.

Con valores alrededor de USD 180, cerrar enero con un 50% vendido aparece como una estrategia prudente.

Distinto es el caso del maíz tardío, que todavía tiene recorrido productivo por delante y podría encontrar mejores oportunidades de precio. En ese segmento, los analistas sugieren mayor cautela antes de comprometer volumen.

La lección del mercado

El cierre de enero deja un mensaje claro: el mercado no va a esperar a que el clima se defina. Con una oferta global abundante y precios que no reaccionan, la única herramienta real para cuidar el negocio pasa por la planificación comercial.

En un año donde el abastecimiento mundial está garantizado, fijar pisos, diversificar ventas y anticiparse a los movimientos del mercado se convierte en la estrategia clave para sostener márgenes y atravesar la campaña con mayor previsibilidad.

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