Calor por encima de lo habitual y lluvias normales marcan el rumbo de los cultivos de verano
Para los meses de enero, febrero y marzo, los modelos climáticos anticipan la persistencia de temperaturas promedio más elevadas de lo habitual, con precipitaciones dentro de los valores normales para la época. Así lo indicaron especialistas del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, quienes advirtieron que, tras un descenso térmico previsto para los próximos días, el calor volvería a intensificarse hacia el inicio de la semana próxima, con temperaturas máximas que podrían superar los 38 °C.
El escenario climático adquiere especial relevancia en el actual contexto productivo. La campaña de trigo presenta un avance de cosecha cercano al 95 % del área nacional, mientras que el maíz se encuentra en distintas etapas de desarrollo: en Buenos Aires y La Pampa atraviesa pleno crecimiento, las siembras tempranas del resto del país están entre floración y llenado, y las tardías entre emergencia y crecimiento vegetativo. A finales de diciembre, los cultivos ya atravesaron un período de altas temperaturas, por lo que el comportamiento térmico de enero y febrero será clave para su evolución.
“Se prevén temperaturas medias entre normales y superiores a lo normal para el trimestre en gran parte del territorio nacional”, señaló Natalia Gattinoni, especialista del Instituto de Clima y Agua. Además, remarcó que se mantiene la tendencia de los últimos veranos, con valores térmicos promedio más elevados, lo que incrementa la probabilidad de episodios de calor intenso.
Según explicó, la primera parte de enero continuaría con períodos cortos de altas temperaturas alternados con descensos térmicos, lo que podría brindar cierto alivio a la zona agrícola central. Sin embargo, anticipó que la segunda mitad del mes sería más cálida.
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En el corto plazo, Vanesa Ramis, pronosticadora del Instituto de Clima y Agua del INTA, indicó que para esta semana se espera un descenso de las temperaturas máximas en la región central del país, asociado a las precipitaciones previstas, con registros por debajo de los 30 °C. En contraste, en el extremo norte podrían mantenerse temperaturas cercanas a los 40 °C. Para la semana próxima, se proyecta un nuevo y gradual ascenso térmico, con máximas que nuevamente podrían superar los 38 °C en amplias zonas del centro y norte argentino.
En cuanto al aspecto hídrico, Gattinoni señaló que, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, para el trimestre enero-marzo se esperan precipitaciones dentro del rango normal en gran parte del país, con mayores probabilidades de condiciones entre normales y más húmedas en el noroeste y el sur del territorio nacional.
Respecto al contenido de agua útil en el suelo, el modelo del Instituto de Clima y Agua indicó que diciembre finalizó con valores estimados entre 40 % y 70 % en la zona núcleo, aunque con una tendencia al desecamiento en comparación con la primera mitad del mes. La situación es más crítica en el oeste y sur agrícola, donde se registran niveles muy bajos, inferiores al 10 %. En contraposición, el norte del país muestra un incremento en el contenido hídrico del suelo, con porcentajes superiores al 70 % y excesos hídricos en el norte de Corrientes y sectores del este de Chaco y Formosa.
En relación con el ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), actualmente predominan condiciones de La Niña débil, con más del 60 % de probabilidad de transición hacia una fase neutral durante el trimestre enero-marzo. Este debilitamiento del principal forzante climático se refleja en la señal de lluvias cercanas a la normalidad que indican los pronósticos.
Gattinoni subrayó además la importancia de interpretar correctamente los pronósticos climáticos estacionales, al explicar que se trata de estimaciones probabilísticas, que indican la condición más probable entre lluvias superiores, normales o inferiores a lo normal. En este caso, la categoría con mayor probabilidad asignada por el SMN es la de precipitaciones normales.
No obstante, aclaró que ello no implica que las demás categorías tengan probabilidad nula. “Pueden darse fenómenos meteorológicos de menor escala que modifiquen el comportamiento de un mes o una región puntual, generando lluvias por debajo o por encima de lo esperado, como ocurrió recientemente en el noreste del país”, señaló. Finalmente, advirtió que este tipo de pronósticos de largo plazo no anticipa eventos térmicos extremos, por lo que recomendó consultar los pronósticos semanales para ese tipo de situaciones.
Fuente: INTA Informa









































