Tras brotes en varias provincias y freno a envíos, el sistema avícola activa medidas clave para proteger la producción y recuperar mercados.
El avance de la influenza aviar en Argentina vuelve a poner en tensión al sector avícola. Aunque Entre Ríos no registra casos activos, la provincia decidió reforzar controles sanitarios y extremar medidas de prevención ante el escenario nacional.
La decisión se tomó en Concepción del Uruguay, donde autoridades sanitarias, técnicos y productores alinearon estrategias para evitar el ingreso del virus y sostener la producción.
Brotes en el país y exportaciones en pausa
El punto crítico es claro: durante este año se confirmaron focos de influenza aviar en Buenos Aires, Córdoba y Río Negro, afectando tanto aves silvestres como establecimientos productivos.
La detección de casos en el circuito comercial durante febrero obligó a suspender temporalmente exportaciones avícolas, en cumplimiento de protocolos internacionales.
Este freno impacta directamente en la cadena:
Menor ingreso de divisas
Riesgo para mercados externos
Presión sobre la producción local
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Entre Ríos se adelanta para evitar el impacto
Frente a este escenario, la provincia —uno de los principales polos avícolas del país— activó una estrategia preventiva.
El eje está en:
Refuerzo de bioseguridad en granjas
Mayor vigilancia epidemiológica
Coordinación directa entre productores y SENASA
Aunque hoy no hay brotes en el territorio, la cercanía con zonas afectadas mantiene al sistema en estado de alerta permanente.
Qué cambia para el productor
El mensaje para el campo es directo: subir el nivel de control en cada establecimiento.
Las recomendaciones clave apuntan a:
Control estricto de ingresos a granjas
Manejo sanitario riguroso
Limpieza y desinfección permanente
Desde el organismo sanitario remarcan que la detección temprana es clave para contener cualquier foco y acelerar la recuperación del estatus sanitario.
Un negocio en riesgo si el virus avanza
La avicultura es una de las principales actividades económicas de Entre Ríos, y cualquier brote puede generar impacto inmediato en:
Producción
Comercialización
Exportaciones
Por eso, el trabajo conjunto entre el sector público y privado aparece como el factor decisivo para sostener el sistema.
Alerta temprana: el dato clave
Ante cualquier signo sospechoso —mortandad o síntomas respiratorios, digestivos o nerviosos—, los productores deben notificar de inmediato al SENASA.
La rapidez en la respuesta puede marcar la diferencia entre un foco controlado o una crisis sanitaria.
Fuente: SENASA










































