Aislados y sin respuestas: productores bonaerenses denuncian abandono total en los caminos rurales
La situación rural en el partido bonaerense de General Guido se volvió insostenible. Productores aseguran que están aislados, sin poder trabajar, mover hacienda ni acceder a los pueblos por el deterioro extremo de los caminos rurales, tras meses de lluvias y falta de mantenimiento.
El distrito cuenta con una red vial de más de 600 kilómetros, pero gran parte de ella está intransitable. “Estamos desamparados. Totalmente desamparados”, resume Inés Bosisio, una productora que desde hace tres meses no puede ingresar a su campo.
Caminos convertidos en pantanos y familias aisladas
Bosisio tiene dos establecimientos ganaderos a 30 kilómetros del pavimento. “En diciembre de 2024 estábamos pagando una tasa vial razonable, pero en enero vino la primera cuota con un 380% de aumento, y los caminos siguieron igual o peor”, relató.
Con las últimas lluvias, la situación se agravó: “Jamás pasaron una rastra”, denuncia. Desde el municipio, según cuenta, la respuesta es siempre la misma: “No hay plata y las máquinas están rotas”.
La productora asegura que hace tres meses no puede sacar hacienda ni entrar al campo. “Esto ya no es solo un problema productivo, sino humano. Tengo un peón que se lesionó y no pudo salir”, lamenta.
Los vecinos se ayudan entre sí abriendo pasos por potreros para poder acceder a otros campos. “Una vecina me pidió paso y abrimos un camino por el medio del campo. Fue la única forma de que llegue”, contó.
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“Los mapas muestran caminos, pero son pantanos”
En uno de sus campos, Bosisio asegura que no hay paso posible: “Tengo tres caminos alternativos. Uno es un pantano impasable y los otros dos están tapados por el agua, parecen ríos”.
Denuncia que no se construyen alcantarillas ni se colocan tubos para canalizar el agua, que termina corriendo sin control y destruyendo lo poco que queda del camino.
“En los mapas figuran caminos rurales, pero en la realidad son barriales de 60 centímetros de barro donde ni las camionetas 4×4 pasan”, explicó.
La situación también golpea a la educación rural. Muchos chicos no pueden llegar a las escuelas y los servicios básicos, como ambulancias o patrullas policiales, directamente no entran a la zona.
Reclamos sin respuesta y una tasa que indignó al campo
Desde la Sociedad Rural de General Guido, los productores presentaron cartas, pedidos formales y hasta propusieron crear una cooperativa vial, pero el municipio rechazó todas las iniciativas.
“Dijeron que arreglaron con alguien para poner durmientes en los pantanos. Pero se hunden, porque nunca abovedaron con greda”, criticó Bosisio.
Mientras tanto, la producción está detenida. La productora tiene 15 hectáreas de avena listas para hacer rollos, pero el contratista le informó que no puede ingresar con maquinaria.
“Los productores están desesperados —cuenta—, la hacienda se muere, los sueldos no se pagan y nadie da respuestas”.

En enero pasado, la Sociedad Rural local ya había rechazado una sobretasa municipal de $90 millones anuales sobre las guías de traslado de hacienda, advirtiendo que “faltan alteos y alcantarillas”.
Hoy, esa advertencia se transformó en una realidad crítica: caminos destruidos, maquinaria parada y familias atrapadas en el barro.
“Estamos aislados. No doy más”
Con 79 años, Bosisio sigue trabajando y reclamando por sus derechos. “Tengo energía y le meto para adelante, pero no doy más”, confiesa.
Su testimonio refleja el sentimiento general del campo guidenese: una mezcla de bronca, impotencia y abandono.
El teléfono de la intendencia siempre tiene la misma respuesta:
“No tenemos plata y las máquinas están rotas”.








































