Ensayos muestran que produce gran volumen de forraje en poco tiempo y permite sostener la carga animal aun en años climáticos difíciles.
La ganadería de Misiones enfrenta un combo cada vez más complejo: clima variable, necesidad de intensificar y costos en alza. En ese escenario, el sorgo empieza a posicionarse como un cultivo clave para asegurar comida en los meses críticos y evitar baches productivos.
Un estudio técnico lo ubica como una alternativa concreta frente a las pasturas tradicionales y al maíz.
Especialistas evalúan nuevos materiales de sorgo para fortalecer los sistemas ganaderos locales. El cultivo muestra ventajas claras: menor costo de implantación que el maíz, buena tolerancia al estrés hídrico y una rápida generación de biomasa.
La combinación es estratégica para regiones donde la disponibilidad de forraje suele ser el principal límite para crecer.
Más pasto en menos tiempo significa más kilos de carne.
El sorgo puede utilizarse de múltiples formas:
pastoreo directo
pastoreo diferido
silaje
producción de grano para reservas
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Esta flexibilidad permite ordenar la oferta forrajera y reducir el riesgo ante eventos climáticos adversos, algo cada vez más valorado por los productores.
Además, su alta producción en períodos cortos ayuda a concentrar la carga animal en menos superficie y liberar lotes para reservas.
La tecnología apunta especialmente a productores que buscan intensificar sin disparar costos y mejorar la resiliencia del sistema.
En zonas donde el clima golpea seguido, contar con un cultivo más estable puede marcar la diferencia entre sostener la producción o perder eficiencia.
Qué muestran los ensayos
Los técnicos analizaron 11 materiales distintos —entre forrajeros fotosensitivos, graníferos y de doble propósito— para medir su comportamiento en condiciones locales.
El manejo varió según el destino:
forrajeros: cortes cada 60 días simulando pastoreo
graníferos: cosecha al final del ciclo
silaje: evaluación en el punto óptimo de materia seca
También se monitorearon plagas y enfermedades para detectar riesgos sanitarios.
Los resultados completos estarán disponibles desde mayo próximo y servirán como guía productiva para la región.
Claves de manejo que definen el rinde
Los especialistas destacan tres factores decisivos:
correcta preparación del suelo
siembra en fecha —habitualmente septiembre—
control temprano de malezas
Lograr densidades de entre 150.000 y 250.000 plantas por hectárea fue determinante para maximizar la producción de forraje.
La investigación seguirá en los próximos años con más materiales, distintas fechas de siembra y evaluaciones de calidad forrajera.
El objetivo es claro: generar información local que permita a la ganadería crecer con menor exposición al riesgo climático.
El trabajo surge de ensayos técnicos impulsados por el INTA ante la demanda de productores que buscan alternativas forrajeras adaptadas a Misiones. La iniciativa apunta a mejorar la eficiencia, sostener la rentabilidad y construir sistemas ganaderos más estables frente a la variabilidad ambiental.
Fuente: INTA Informa










































