Ensayos en la región CREA Litoral Sur confirman que la forma de aplicar nitrógeno puede definir gran parte del resultado productivo.
La campaña triguera 2025/26 dejó una señal clara para el manejo del cultivo: incorporar la urea antes de la siembra genera fuertes saltos de rendimiento frente a la aplicación al voleo.
Los ensayos regionales detectaron una diferencia promedio de 535 kg/ha a favor de la incorporación, con ventajas de 469 kg/ha en La Paz y 601 kg/ha en Montoya. En ambientes de alto potencial, la decisión sobre cómo fertilizar pasó a ser estratégica.
La región CREA Litoral Sur evaluó distintas dosis de nitrógeno —0, 100, 150 y 200 kg/ha— combinadas con dos formas de aplicación. El cultivo mostró una demanda muy alta del nutriente, con respuestas promedio de 1490 kg/ha en La Paz y 870 kg/ha en Montoya.
A medida que aumentó la dosis, también se amplió la ventaja de la urea incorporada, evidenciando que minimizar pérdidas de nitrógeno es determinante cuando el objetivo es empujar los rindes.
En campañas húmedas y de alto potencial, el nitrógeno suele transformarse en el principal factor limitante. Incorporarlo ayuda a reducir la volatilización y mejora la eficiencia del fertilizante.
Traducido al negocio: más kilos por hectárea sin cambiar el cultivo, solo ajustando el proceso.
El dato impacta directamente en productores que apuntan a rindes altos y buscan optimizar cada kilo aplicado, especialmente en zonas con buena oferta hídrica.
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Rindes altos, pero proteína ajustada
El rendimiento promedio de los ensayos fue de 5264 kg/ha, con extremos que fueron desde 3805 hasta 7112 kg/ha, según ambiente y antecesor.
Sin embargo, el tenor proteico quedó en 8,9% promedio, un nivel compatible con rindes elevados pero por debajo de lo ideal comercialmente. El peso hectolítrico resultó aceptable, aunque algunas variedades no alcanzaron el piso de 73 kg/hl.
Variedades que se destacaron
Entre los materiales evaluados en todos los sitios sobresalieron Don Mario Catalpa y Klein Estaño, mientras que Buck Aimará y Bioseminis Sarandí también mostraron buen desempeño.
En ciclos más cortos, Don Mario Tipa y Bioseminis Álamo superaron con frecuencia al testigo.
Sanidad: la mancha amarilla lideró la campaña
La enfermedad predominante fue la mancha amarilla, con incidencias de hasta 24% según el lote. Los tratamientos fungicidas aportaron respuestas de entre 130 y 887 kg/ha, principalmente por mayor número de granos.
Además, la combinación de bioestimulación temprana y fungicidas logró mejoras adicionales de hasta 460 kg/ha, señalando un posible efecto positivo sobre la fisiología del cultivo.
Terápicos y arranque más vigoroso
Los curasemillas generaron un aumento promedio de 147 kg/ha, con picos de 326 kg/ha. El beneficio no vino por mayor cantidad de plantas, sino por un crecimiento inicial más fuerte.
Contexto y fuentes
Los datos provienen de ensayos de variedades, nutrición y sanidad realizados durante la campaña 2025/26 en localidades como Las Garzas, El Redomón, Montoya, Hasenkamp y Aldea San Antonio, dentro de la región CREA Litoral Sur. Los resultados reflejan condiciones de abundantes lluvias y ambientes de alto potencial, donde la eficiencia en el uso del nitrógeno fue determinante para explicar las diferencias de rendimiento.
Fuente: Contenidos CREA











































