Una empresa agro invierte en 20.000 algarrobos y abre un nuevo negocio mientras redefine su estructura familiar

Con apoyo de la red CREA, los Dalla Fontana se reorganizan, apuestan a la ganadería regenerativa y exploran un modelo que puede generar ingresos extra.

Una empresa familiar del norte de Santa Fe decidió dar un giro estratégico: reorganizó su sociedad, fortaleció la gobernanza interna y lanzó un proyecto productivo con alto potencial. La apuesta incluye la plantación de 20.000 algarrobos dentro de un sistema silvopastoril que podría transformarse en una nueva unidad de negocios.

Los hermanos Dalla Fontana, integrantes del CREA Cuña Boscosa, resolvieron dividir la sociedad tras detectar que no todos los futuros accionistas compartían los mismos objetivos. El proceso se concretó en menos de un año gracias a un orden patrimonial que la empresa venía trabajando desde 2009.

“Si no hay metas comunes, lo más sensato es separarse para preservar la armonía familiar”, explican desde la firma, que mantiene vínculo con ambas compañías surgidas tras la reorganización.

El caso muestra cómo la planificación empresarial y el uso de redes técnicas pueden acelerar decisiones clave sin frenar la producción. En un contexto donde las empresas familiares dominan buena parte del agro argentino, ordenar la sucesión y la estrategia puede ser tan determinante como el resultado de una campaña.

El modelo es especialmente relevante para empresas medianas y familiares que buscan crecer sin perder estabilidad interna, incorporar tecnología y diversificar ingresos.

Ganadería regenerativa y más eficiencia

Desde 2019 la firma implementa pastoreos rotativos con altas cargas para mejorar la fertilidad del suelo y aumentar el carbono orgánico. El sistema terminó adoptándose en toda la superficie ganadera luego de que el equipo comprobara que simplificaba las tareas.

Para sostener el esquema, invirtieron en infraestructura de agua con asesoramiento técnico del INTA Reconquista.

Además, reconvirtieron 120 hectáreas agrícolas de bajo rinde en pasturas consociadas, un movimiento que elevó la productividad del campo.


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El proyecto que mira al futuro

La idea del módulo silvopastoril surgió de Agustín, uno de los herederos, quien elaboró un plan de negocios aprobado por los socios. El objetivo: combinar árboles y ganadería para generar valor a largo plazo.

El algarrobo comenzará a producir chauchas entre los 7 y 8 años, materia prima utilizada para harina —cada vez más demandada en alimentos sin gluten— y también como suplemento proteico para el rodeo.

Además, al ser una leguminosa, ayuda a fijar nitrógeno y mejorar la calidad del suelo, mientras que los árboles aportarán sombra al ganado.

Hoy el establecimiento está terminando de implantar las plantas, seleccionadas por su alta productividad, y monitorea las pasturas con el Monitor Forrajero CREA para comparar resultados con otros lotes.

Diversificar para crecer

La empresa ya anticipa el próximo paso: si el sistema funciona, planean escalarlo. “Dar lugar a nuevas ideas es clave para que la empresa evolucione”, resumen.

El testimonio corresponde a Diego Dalla Fontana, miembro del CREA Cuña Boscosa y de la Comisión Directiva de CREA. El caso refleja el papel de estas redes en la profesionalización de la gestión y en la generación de proyectos productivos innovadores dentro del agro argentino

Fuente: Contenidos Crea

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