El agua acumulada en los suelos impulsa un rebrote clave en la Cuenca del Salado y abre una oportunidad estratégica para el rodeo.
Las lluvias del otoño e invierno 2025 recargaron los perfiles y hoy muestran su efecto en el sur bonaerense: el rebrote primaveral genera más forraje del normal y cambia el escenario para muchos sistemas ganaderos.
El dato no es menor. Pastizales y pasturas concentran entre 60% y 70% de su producción anual en esta etapa, y el crecimiento extra permite planificar reservas para evitar faltantes cuando el clima vuelva a jugar en contra.
Por qué importa ahora
Especialistas del INTA advierten que este “buen año forrajero” puede transformarse en una ventaja productiva si se toman decisiones a tiempo.
Guardar alimento no solo permite transferir oferta a los meses críticos, sino también estabilizar la producción, reducir riesgos y hasta generar oportunidades comerciales con excedentes.
Además, con relaciones de precios favorables entre carne e insumos, mejorar el manejo del pasto se vuelve una herramienta directa para elevar la eficiencia del sistema.
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A quién impacta
El mensaje apunta especialmente a productores de la Cuenca del Salado y otras regiones donde la ganadería depende fuerte de los pastizales naturales, un recurso muy sensible a la variabilidad climática.
Capitalizar estos picos de producción es clave para sostener cargas animales y evitar ajustes forzados más adelante.
Cómo aprovechar el excedente de pasto
No hay una única receta: la elección depende del rodeo, la infraestructura disponible, el manejo y los objetivos productivos. Sin embargo, los técnicos recomiendan combinar estrategias para ganar previsibilidad.
Reservas en pie o henificación
Permiten usar el excedente con baja inversión y conservar la biodiversidad del pastizal. Son una alternativa accesible para muchos campos.
Cultivos forrajeros como moha, sorgo o maíz
Generan gran volumen y aportan estabilidad frente a los baches estacionales. Pero, al ser cultivos de ciclo corto, dependen mucho del clima y del momento de siembra y cosecha.
Heno
Es una opción práctica cuando hay poca infraestructura o el silo resulta costoso. El riesgo aparece si el secado no es correcto, lo que reduce la calidad nutritiva.
Silaje
Conserva mejor el valor nutricional y permite almacenar pasto húmedo, reduciendo la dependencia del clima seco. A cambio, exige mayor inversión y manejo técnico para evitar pérdidas.
Los técnicos también advierten que el silo debe planificarse bien: una vez abierto, su consumo debe ser rápido para no deteriorar el material.
Contexto y letra chica
La recomendación surge tras un ciclo climático que dejó suficiente humedad en el suelo y disparó la producción de pasto por encima de los promedios. En un escenario donde el clima sigue siendo el principal factor de riesgo, transformar excedentes en reservas aparece como una estrategia de resiliencia productiva.
Fuente: INTA Cuenca del Salado, investigador José Otondo.








































