Ley de Semillas: el acuerdo con EE.UU. presiona por cambios y acelera el debate clave para el agro

El entendimiento comercial impulsa la adhesión a UPOV 91 y reabre la discusión sobre propiedad intelectual, inversiones y competitividad del sector.

El acuerdo comercial anunciado entre Argentina y Estados Unidos no solo apunta a mejorar el intercambio bilateral: también vuelve a poner en el centro de la escena a la Ley de Semillas, una norma estratégica para el futuro productivo del país.

El entendimiento incluye el compromiso de enviar al Congreso la adhesión al convenio internacional UPOV 91 antes de 2027, un paso que alinearía la regulación local con estándares globales de propiedad intelectual y podría redefinir las reglas para el desarrollo biotecnológico.

Qué cambia y por qué importa

Para la agroindustria, la protección de la innovación es un factor decisivo. Un marco más sólido podría atraer inversiones en genética, acelerar la llegada de nuevas variedades y mejorar la competitividad argentina en los mercados internacionales.

Desde la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham) remarcan que avanzar en esta dirección daría mayor seguridad jurídica y previsibilidad, condiciones que el sector considera indispensables para proyectos de largo plazo.


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El punto sensible: el uso propio

El convenio mantiene la excepción del “uso propio”, pero deja en manos de cada país la definición de sus límites. Sin una reglamentación clara, advierten actores del mercado, la adhesión podría generar incertidumbre sobre cómo se protegerán los derechos de los obtentores.

Por eso, el foco no estará solo en la aprobación legislativa, sino también en la letra fina que determine el alcance real de la norma.

Más que semillas: un acuerdo con impacto productivo

El pacto también abre oportunidades comerciales concretas: Estados Unidos eliminaría aranceles para 1.675 productos argentinos, lo que podría generar más de u$s 1.000 millones adicionales en exportaciones. Además, se ampliaría el cupo de carne bovina, con potencial para sumar hasta u$s 800 millones.

Sin embargo, puertas adentro del agro, la discusión por semillas aparece como el cambio estructural que puede definir el perfil tecnológico del país en los próximos años.

Contexto y lo que viene

El acuerdo ya fue presentado oficialmente y ahora el desafío será su tratamiento legislativo. Para el sector productivo, la pregunta es clara: si la nueva Ley de Semillas avanza, ¿marcará el inicio de una etapa de mayor inversión y desarrollo, o abrirá un debate aún más profundo sobre el modelo agrícola?

Lo cierto es que la definición ya entró en zona caliente y promete convertirse en uno de los temas más influyentes para el agro argentino.

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