El ministro de Economía admitió que el financiamiento sigue en niveles elevados y afecta la inversión productiva. Desde la industria y el campo advierten que el costo del crédito limita la modernización y la competitividad.
El crédito, en el centro de la escena productiva
El acceso al financiamiento volvió a convertirse en un tema sensible para el agro y la industria vinculada. Con tasas superiores a las registradas en 2025, productores y empresas alertan que el costo del dinero condiciona la compra de maquinaria, insumos y tecnología clave para las campañas.
Ante este escenario, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que los niveles actuales son elevados, aunque aseguró que se trata de una situación transitoria.
“Están altas, obviamente”, afirmó en declaraciones radiales, al tiempo que se mostró confiado en una baja progresiva impulsada por la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria.
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Expectativas oficiales: menos inflación y más inversiones
Desde el Palacio de Hacienda sostienen que el rumbo económico apunta a consolidar previsibilidad. Según el ministro, el tipo de cambio se mantiene estable y la inflación debería converger hacia parámetros internacionales, factores que —de cumplirse— favorecerían una reducción del costo del crédito.
Caputo también anticipó que la llegada de inversiones y el avance de herramientas como la ley de inocencia fiscal podrían ayudar a normalizar el sistema financiero.
Maquinaria, industria y carnes: sectores que sienten el impacto
El encarecimiento del financiamiento ya se refleja en las ventas de maquinaria agrícola. Aunque el sector mostró cierta recuperación el último año, fabricantes nucleados en AFAT consideran que aún resulta insuficiente para renovar el parque tecnológico.
Entre los principales obstáculos mencionan la falta de líneas de crédito estables y accesibles durante todo el año, una condición que frena proyectos de modernización y posterga decisiones de inversión.
La preocupación también alcanza a la cadena cárnica. Gustavo “Lacha” Lazzari, referente de la industria porcina, advirtió que competir sin crédito razonable se vuelve cada vez más difícil, tanto en el mercado interno como en el externo, especialmente en un contexto de exportaciones debilitadas.
El factor político detrás de las tasas
Para el Gobierno, parte de la presión financiera responde al clima electoral reciente. Caputo explicó que el temor a una eventual inestabilidad generó mayor demanda de dinero y tensiones inflacionarias, además de un incremento en los cheques rechazados durante lo que describió como meses de “economía de guerra”.
Si bien consideró que las tasas ya se ubican en niveles más normales, remarcó que todavía deben descender y que será clave ampliar el acceso al crédito en dólares.
Una variable decisiva para la campaña
En un sector donde gran parte de las decisiones productivas depende del financiamiento, la evolución de las tasas será determinante. El riesgo país, la inflación y la disponibilidad de crédito marcarán el ritmo de inversión.
Por ahora, el mensaje oficial es de cautela con optimismo. Pero en el campo la expectativa es clara: sin financiamiento más barato, la recuperación podría avanzar más lento de lo esperado.









































