Entre el 24 y el 28 de enero se registraron precipitaciones desiguales en toda la provincia. Los aportes más importantes se concentraron en el sur cordobés y comienzan a revertir el estrés hídrico, con impacto positivo en los cultivos de verano.
Las lluvias volvieron a ser protagonistas en Córdoba durante la última semana de enero y trajeron un respiro para gran parte del territorio productivo. Entre el 24 y el 28 se registraron precipitaciones de distinta intensidad y distribución, con un patrón bien marcado: el sur y sudoeste provincial concentraron los mayores acumulados, mientras que el centro y el norte recibieron aportes más moderados y de carácter irregular.
En algunos sectores del sur cordobés, los registros fueron puntualmente elevados, generando una mejora significativa en la disponibilidad de agua en el perfil del suelo. Este escenario resulta especialmente relevante porque llega después de varios días con condiciones de sequía en expansión, que comenzaban a comprometer el desarrollo normal de los cultivos.
Si bien el comportamiento de las lluvias fue heterogéneo, el balance general es positivo. Los técnicos destacan que estos milímetros permiten frenar el avance del estrés hídrico y recomponer, al menos parcialmente, las reservas de humedad, sobre todo en las zonas más afectadas por la falta de precipitaciones.
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El impacto es directo sobre los cultivos estivales que atraviesan etapas críticas de su ciclo. Maíz y soja, en fases reproductivas y de llenado de granos, encuentran en estas lluvias un factor determinante para sostener su potencial productivo. En muchos lotes, el agua llegó en un momento justo para evitar mayores pérdidas de rendimiento.
En el centro y norte de la provincia, en cambio, las precipitaciones fueron más variables y de menor volumen, lo que deja un escenario dispar entre regiones. Allí, el efecto de las lluvias dependerá de la continuidad de nuevos eventos que permitan consolidar una recuperación más firme de la humedad del suelo.
Con este panorama, la provincia ingresa en una etapa donde el seguimiento climático vuelve a ser clave. Si las lluvias logran sostenerse en las próximas semanas, podrían marcar un punto de inflexión en la campaña, especialmente en las zonas que venían arrastrando los mayores déficits hídricos.
Fuente: Bolsa Cereales de Córdoba








































