Soja con margen para crecer: la tecnología puede recuperar hasta 400 kg/ha en la zona núcleo
Un estudio de CREA revela que la soja produce entre un 10% y 15% menos de lo que podría. Manejo agronómico, fecha de siembra y tecnología aparecen como las claves para cerrar la brecha de rendimiento.
La productividad sigue siendo uno de los grandes desafíos del agro argentino, y en la soja ese reto está más vigente que nunca. En la zona núcleo, los rindes actuales se ubican por debajo de su verdadero potencial, con una pérdida promedio cercana al 10%. Sin embargo, lejos de ser un techo definitivo, los datos muestran que existe margen concreto para mejorar.
Un trabajo desarrollado por CREA sobre brechas de productividad puso el foco en la diferencia entre lo que el cultivo efectivamente rinde y lo que podría alcanzar bajo condiciones de manejo optimizadas. La comparación entre rendimiento potencial y rendimiento real permitió dimensionar el problema y, al mismo tiempo, identificar oportunidades claras de mejora.
“La brecha en soja se mueve, en términos generales, entre el 10% y el 15%, lo que equivale a unos 350 a 400 kilos por hectárea”, explicó José Micheloud, responsable del Proyecto Brechas de CREA. Según detalló, esas diferencias se amplifican especialmente en los ambientes de menor potencial productivo.
Claves para achicar la brecha
El análisis técnico identificó varios factores de manejo con impacto directo en los rindes. En soja de primera, uno de los puntos más determinantes resultó ser la correcta combinación entre la fecha de siembra y el grupo de madurez del cultivar elegido.
En el caso de la soja de segunda, el manejo sanitario tomó protagonismo. El uso oportuno y adecuado de fungicidas apareció como una variable decisiva para sostener el rendimiento. A esto se sumó el distanciamiento entre hileras, un aspecto que muchas veces está condicionado por la disponibilidad de maquinaria, pero que influye de manera directa en la eficiencia del cultivo.
“En algunos planteos se prioriza llegar a la fecha óptima de siembra con equipos que no siempre son los ideales, y eso termina teniendo impacto en el resultado final”, señaló Micheloud.
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El clima también juega su partido
Las condiciones climáticas introducen un factor clave en la ecuación productiva. El estudio de CREA mostró que durante campañas atravesadas por eventos La Niña, el margen para reducir brechas desde el manejo es más limitado. En cambio, en ciclos neutros o bajo la influencia de El Niño, las probabilidades de cerrar esa diferencia aumentan notablemente a partir de una mejor gestión agronómica.
Tecnología para potenciar rindes
La adopción tecnológica fue otro de los ejes analizados. Para acercarse al rendimiento potencial, el informe consideró el aporte de insumos biológicos y el uso de sistemas de riego, herramientas que ganan terreno en los planteos agrícolas y que pueden marcar la diferencia en contextos de alta variabilidad.
El mensaje es claro: la soja todavía tiene margen para rendir más. Con decisiones ajustadas, tecnología adecuada y un manejo afinado al ambiente y al clima, cerrar la brecha productiva no solo es posible, sino estratégico para mejorar la competitividad del cultivo. 🌱🚜








































