El consumo de carnes marca récord en Argentina: crecen pollo y cerdo, pero la cadena porcina enciende alertas

El consumo de carnes marca récord en Argentina: crecen pollo y cerdo, pero la cadena porcina enciende alertas

El mercado de carnes en Argentina dejó números contundentes durante 2025 y abre expectativas positivas de cara a 2026, aunque no exentas de riesgos. El consumo interno se mantuvo firme y mostró un cambio de composición: mientras la carne vacuna recupera terreno, el pollo y el cerdo alcanzan niveles históricos y consolidan una tendencia que viene ganando peso en la mesa de los argentinos.

Según un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el consumo total de proteínas animales llegó a 113,8 kilos por habitante por año, un nivel que confirma que el mercado interno continúa bien abastecido, aun en un contexto económico desafiante.

Vacuno: leve repunte, pero aún por debajo del promedio

En carne bovina, el consumo per cápita se ubicó en 48,6 kilos por habitante, con una mejora interanual del 1,6%. Sin embargo, el dato todavía se mantiene 3,6% por debajo del promedio de los últimos cinco años, estimado en 50,2 kilos. La recuperación es parcial y refleja tanto las limitaciones del poder adquisitivo como la competencia creciente de otras carnes.

Pollo y cerdo, en niveles históricos

Donde el crecimiento fue más marcado es en las carnes alternativas. El consumo de carne aviar alcanzó los 46,8 kilos por habitante, mientras que el de carne porcina llegó a 18,4 kilos, ambos valores récord. Desde la BCR explican que, además del efecto ingreso, en estos casos opera con fuerza un efecto sustitución, impulsado por un menor precio relativo frente a la carne vacuna.

Para la ganadería bovina, este fenómeno no es necesariamente negativo: una canasta de proteínas más diversificada reduce la presión política histórica sobre la carne vacuna y permite sostener un equilibrio en el abastecimiento interno.


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La cadena porcina, con luces y sombras

A pesar del buen momento del consumo, la Federación Porcina Argentina (FPA) encendió una señal de advertencia. La actividad atraviesa un proceso de transformación estructural, con mayor escala y tecnología, pero enfrenta desafíos que podrían frenar su desarrollo si no se toman decisiones estratégicas a tiempo.

“Estamos ante un cambio de paradigma: se busca producir más volumen con mayor eficiencia porque los márgenes son cada vez más ajustados”, explicó Agustín Seijas, director ejecutivo de la FPA. Los números lo reflejan con claridad: en el último año, el precio del cerdo en pie subió apenas 12%, mientras que la inflación superó el 31%. En paralelo, los costos se dispararon: el maíz aumentó 40%, la soja 70% y el dólar 40%.

Comercio exterior: una oportunidad que no llega

El frente externo aparece como clave para la sostenibilidad del sector. La gran asignatura pendiente es la habilitación del protocolo para exportar menudencias porcinas a China, que ya está acordado a nivel técnico pero aún espera definiciones políticas. Para la cadena, poder exportar subproductos como patitas, cabezas y menudencias permitiría valorizar el animal completo, replicando el modelo de países como Brasil.

“Hoy esos subproductos prácticamente no tienen demanda local y valen muy poco. En Asia son altamente valorados. Convertir descarte en divisas es fundamental para fortalecer toda la cadena”, señaló Seijas.

Importaciones e impuestos, los otros focos de tensión

Del lado de las importaciones, la preocupación pasa por el ingreso de carne desde Brasil, donde se permite el uso de ractopamina, un promotor de crecimiento no habilitado en Argentina. A esto se suma una estructura impositiva que, según la FPA, limita la inversión: el sobrecosto del IVA en bienes de capital, la falta de financiamiento y la escasa previsibilidad siguen siendo trabas centrales.

Si bien desde el sector reconocen un diálogo fluido con el Gobierno, advierten que se necesitan definiciones urgentes para sostener el crecimiento y aprovechar el buen momento del consumo. El potencial está, pero el margen para demoras es cada vez más estrecho.

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