ROSGAN abrió 2026 con una invernada firme: poca oferta, fuerte demanda y precios que siguen en niveles récord

El mercado de invernada arrancó 2026 sin señales de enfriamiento. El primer remate del año de ROSGAN volvió a dejar en claro que la relación entre oferta y demanda continúa jugando a favor de los valores, con unas 5.000 cabezas ofrecidas y precios que se mantuvieron prácticamente alineados con los máximos alcanzados en diciembre de 2025.

La escasez de hacienda disponible volvió a ser el factor determinante. Frente a una oferta limitada, la demanda se mostró muy activa, lo que permitió sostener cotizaciones elevadas y consolidar el piso de precios que se había establecido hacia el cierre del año pasado.

Según el análisis de Raúl Milano, presidente de ROSGAN, el fuerte proceso de recomposición de valores observado en 2025 respondió a dos ejes centrales: una oferta estructuralmente reducida y un cambio de expectativas vinculado al nuevo escenario macroeconómico. La desaceleración de la inflación, una mayor previsibilidad y mejores condiciones financieras devolvieron atractivo a la producción ganadera, tanto como negocio productivo como alternativa de resguardo de valor.

En algunas categorías, los precios llegaron a registrar subas superiores al 70 % interanual, configurando un nuevo nivel de referencia para el mercado. Este ajuste permitió amortiguar el impacto del aumento de los costos productivos y posicionó a la ganadería en una situación relativa más favorable frente a otras actividades que vieron deteriorarse sus márgenes.

Sin embargo, este escenario también trae aparejados desafíos. Para la industria exportadora, los mayores valores internos implican una pérdida de competitividad frente a países vecinos. Aun así, desde el sector se coincide en que precios firmes son una condición indispensable para iniciar un proceso genuino de recomposición del stock: sin incentivos económicos, la producción seguiría achicándose.


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La actual falta de hacienda es el resultado de un proceso de largo plazo, marcado por intervenciones y distorsiones que durante más de dos décadas terminaron reduciendo la oferta. Las políticas orientadas a contener precios internos generaron el efecto contrario, con menor producción y mayores tensiones en el mercado.

En el plano internacional, la ganadería argentina encuentra un respaldo clave en la solidez del consumo global de carnes. La demanda sostenida de China y el crecimiento del consumo de proteínas animales refuerzan un escenario favorable, en el que las alternativas sintéticas no lograron desplazar la preferencia por productos de origen natural.

Durante el remate, las leves bajas puntuales respecto de diciembre respondieron más a la falta de convalidación de precios excepcionales que a un cambio de tendencia. Con la zafra de terneros en el horizonte, el mercado comienza a buscar un nuevo equilibrio. Al mismo tiempo, se destacó el avance del proceso de recría, con lotes de mayor peso, reflejo de la estrategia de los productores de sumar kilos con menor presión financiera.

Otro dato que dejó señales positivas fue la mejora en la calidad de vacas y vaquillonas de cría. Aunque se trata de un segmento con menor volumen en los remates televisados, su colocación a buenos valores es interpretada como un primer indicio de retención y de recomposición de rodeos.

Con este inicio de año, ROSGAN ratifica que la invernada sigue firme, apuntalada por una demanda sostenida, una oferta ajustada y expectativas favorables de mediano plazo para la ganadería argentina.

Fuente: Prensa ROSGAN

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