Dengue en Argentina: por qué vuelve a crecer el riesgo y qué medidas clave ayudan a frenar al mosquito

Dengue en Argentina: por qué vuelve a crecer el riesgo y qué medidas clave ayudan a frenar al mosquito

Con la suba de las temperaturas y la llegada de las lluvias, Argentina ingresa nuevamente en una etapa crítica frente al dengue. El escenario climático crea las condiciones ideales para la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor no solo de dengue, sino también de zika y chikungunya, enfermedades que representan una amenaza creciente para la salud pública.

En el país, la combinación de calor, humedad, precipitaciones frecuentes y mayor duración del día potencia el ciclo biológico del vector. Frente a este contexto, especialistas coinciden en que la prevención temprana y el manejo integral son determinantes para reducir riesgos y evitar brotes.

El contexto epidemiológico actual

De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional N°780, entre fines de 2024 y octubre de 2025 se notificaron 61.474 casos de dengue en Argentina, un 34 % menos que el promedio registrado entre 2020 y 2024. Si bien el descenso es significativo, las autoridades advierten que el riesgo persiste y que la situación requiere vigilancia constante.

Además del dengue, se reportaron otros eventos sanitarios relevantes: encefalitis de San Luis, fiebre amarilla humana, fiebre del Nilo Occidental y zika, lo que refuerza la necesidad de sostener estrategias preventivas de largo plazo.


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Cómo actúa el mosquito y por qué es tan difícil erradicarlo

La hembra de Aedes aegypti busca lugares específicos para depositar sus huevos. Lo hace guiada por la geosmina, una sustancia asociada al olor a lluvia o tierra mojada, producida por bacterias presentes en recipientes con agua. Incluso envases secos que alguna vez contuvieron agua pueden liberar este aroma, lo que explica la rápida colonización de ambientes urbanos y periurbanos.

Este comportamiento hace que la eliminación de criaderos sea una tarea permanente, no limitada solo a los recipientes con agua visible.

Prevención: el rol clave de la comunidad

Las acciones comunitarias siguen siendo la primera barrera frente al dengue. Entre las medidas prioritarias se destacan:

  • Eliminar o descartar recipientes móviles e inservibles, aun cuando estén secos.

  • Evitar la acumulación de residuos y bolsas en patios y espacios abiertos.

  • Implementar monitoreos entomológicos desde el inicio de la primavera.

  • Promover la educación y el descacharrado frecuente en hogares, escuelas y barrios.

Detección temprana y control focalizado

La instalación de ovitrampas y larvitrampas permite anticipar la presencia del mosquito y definir zonas prioritarias de intervención. El mapeo de áreas con antecedentes de alta incidencia o casos importados resulta clave para optimizar recursos y actuar antes de que se produzcan brotes.

Control químico: cuándo y cómo aplicarlo

Según las recomendaciones de la OMS y la OPS, el control químico debe utilizarse de manera estratégica y complementaria:

  • Control focal: larvicidas en recipientes grandes no eliminables.

  • Control perifocal: insecticidas residuales en superficies donde descansan los mosquitos adultos.

  • Control espacial: aplicaciones de insecticidas de volteo en situaciones de bloqueo, sin efecto residual.

En este esquema, soluciones como Fendona® 6 SC se destacan por su acción residual prolongada en superficies estratégicas. Formulado con alfacipermetrina, actúa sobre el sistema nervioso del insecto y está reconocido en manuales internacionales como una herramienta eficaz para el control del Aedes aegypti.

Un enfoque integral para evitar brotes

Especialistas advierten que el éxito en la lucha contra el dengue depende de combinar conocimiento biológico del vector, acciones comunitarias sostenidas y estrategias químicas bien aplicadas. Un manejo inadecuado no solo reduce la eficacia, sino que puede aumentar el riesgo de brotes autóctonos.

La prevención comienza antes de que aparezcan los casos. Actuar a tiempo sigue siendo la herramienta más efectiva para proteger la salud pública.

Fuente: BASF

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