La campaña de girasol comienza a mostrar movimiento en los lotes y deja, por ahora, un primer balance alentador. La trilla avanza de manera gradual en distintas regiones del país, con resultados que superan los valores habituales para esta etapa del calendario. Sin embargo, el escenario climático introduce una cuota de cautela: la escasez de precipitaciones de las últimas semanas ya se refleja en la condición hídrica de los cultivos.

De acuerdo con el último relevamiento nacional, la cosecha alcanzó el 11,1% del área apta, luego de un progreso semanal de 4,3 puntos porcentuales. A este ritmo inicial se suma un dato que aporta optimismo: el rinde promedio nacional se ubica en 22,7 quintales por hectárea, por encima del promedio histórico para igual período del ciclo, lo que sostiene expectativas positivas para el arranque de la campaña.

El avance de las labores también comenzó a expandirse hacia nuevas zonas. En Entre Ríos, por ejemplo, se iniciaron recientemente las primeras tareas de cosecha, incorporando áreas productivas que hasta ahora permanecían fuera del circuito de trilla.
Te puede interesar
- Pronóstico de lluvias hasta el 19 de enero
- La lechería sigue cayendo: menos tambos y más concentración
- Cuánto rinde hoy producir en el campo: el “poder de compra” pone bajo la lupa a granos, ganadería y yerba mate
- Estados Unidos activa un salvataje agrícola millonario, pero el campo advierte que no alcanza
- China ajusta el tablero de la carne y Argentina sale beneficiada: más cupo, pero con aranceles más duros
- Alerta global: ¿Qué evalúa el agronegocio tras la captura de Maduro?
No obstante, el clima empieza a marcar límites. La falta de lluvias redujo la superficie con condición hídrica Adecuada/Óptima, que cayó 8 puntos porcentuales en comparación con la semana anterior. Al mismo tiempo, una porción importante de los lotes que continúan en pie atraviesa etapas reproductivas, con elevada área foliar y una demanda de agua que se mantiene alta en un contexto de oferta cada vez más ajustada.
En este marco, el comportamiento de las precipitaciones en el corto y mediano plazo será determinante. Nuevos aportes hídricos permitirían sostener el estado del cultivo, especialmente en los cuadros que ingresan en las fases donde se define el rendimiento. Por ahora, y pese a las señales de alerta, el girasol conserva una condición Normal/Excelente en el 100% del área relevada, consolidando un escenario productivo que sigue siendo favorable, aunque cada vez más dependiente del clima.

Fuente: Bolsa Cereales de Buenos Aires








































