Explosión de cultivos invernales en Entre Ríos: las brassicáceas crecieron 80% y ya son protagonistas
Durante el ciclo agrícola 2025/26, Entre Ríos registró un fuerte salto en la superficie implantada con colza, carinata y camelina. En conjunto, estos cultivos de la familia de las brassicáceas alcanzaron las 31.200 hectáreas, lo que significó un aumento interanual del 80%, equivalente a 13.900 hectáreas más que en la campaña anterior.
Se trata de oleaginosas que ganan terreno como alternativa para diversificar los cultivos de invierno, con un doble valor estratégico: la producción de aceites destinados a biodiésel y biocombustibles y la obtención de harinas para alimentación animal.
Según datos del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la colza lideró la superficie sembrada con el 41% del total (12.800 ha), seguida por la carinata con el 35% (11.000 ha) y la camelina con el 24% (7.400 ha).
En cuanto a los rindes, el promedio provincial mostró una mejora del 4% respecto del ciclo previo, con incrementos dispares según el cultivo. La colza alcanzó un rendimiento medio de 2.000 kg/ha, la camelina 1.650 kg/ha y la carinata 650 kg/ha.
Te puede interesar
- Pronóstico de lluvias hasta el 11 de enero
Con una oferta global abundante, el trigo a US$ 185 se vuelve atractivo hacia fin de año
Más poder de compra: la soja mejora su relación con insumos clave y alivia costos del agro
El impacto combinado de mayor superficie y mejores rendimientos se reflejó en la producción total, que creció un 88% interanual y llegó a 48.620 toneladas. La colza explicó el 52,7% del volumen producido (25.600 t), la camelina el 37,4% (18.150 t) y la carinata el 9,9% (4.810 t).
La producción se concentró mayormente en los departamentos de Victoria (26%), Tala (14%), Gualeguaychú (12%) y Villaguay (10%), que en conjunto aportaron el 62% del total provincial.
Desde el sector destacan que estas oleaginosas se consolidan como una opción rentable y sustentable. Mientras la colza mantiene su perfil tradicional para consumo, la carinata se posiciona como insumo clave para biocombustibles aeronáuticos y mejora de suelos, y la camelina, con su ciclo corto, se suma como una alternativa flexible y de alto valor agregado para el productor entrerriano.








































