EE.UU. subsidia a su campo y complica a la soja argentina: la ayuda de Trump presiona precios y deja expuestos a los productores locales
Mientras Estados Unidos lanzó un paquete de ayuda de US$12.000 millones para amortiguar los efectos de la guerra comercial con China, especialistas advierten que el agro argentino queda en desventaja: el país compite con productores subsidiados mientras continúa aplicando retenciones que le restan competitividad al sector.
La asistencia fue anunciada por el presidente Donald Trump para compensar a los farmers por el freno de las compras de soja por parte de China, principal destino de exportación del grano norteamericano. Según analistas, la medida da alivio a los productores estadounidenses, pero mantiene la volatilidad global y presiona a la baja los precios internacionales.
Rodolfo Rossi, titular de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), indicó que el mercado opera bajo tensión porque China no cumple el ritmo de compra prometido. El país asiático había comprometido 12 millones de toneladas, pero hasta el momento importó apenas 2,8 millones, lo que provocó una caída del 3% en las cotizaciones. “Baja el precio porque China se está atrasando en comprar lo que prometió”, señaló Rossi, aunque destacó que la situación puede abrir oportunidades para Sudamérica como proveedor.
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Rossi insistió en que la Argentina necesita “quitar la pata de encima al sector”, en referencia a los derechos de exportación, que hoy implican un 26% sobre la soja. “Seguimos resignando un cuarto del precio en retenciones”, sostuvo.
Ignacio Kovarsky, presidente de Carbap, coincidió en que el país compite en desventaja frente a naciones que sostienen a su agro con políticas activas. Mencionó los casos de Francia, Italia, Noruega, Suiza y Estados Unidos, que aplican seguros y mecanismos de sostén estatal. “Argentina siempre fue un interventor negativo: interviene para complicar con impuestos y burocracia”, afirmó. Aclaró que el reclamo no se basa en pedir subsidios, sino “igualdad de condiciones para producir”.
Por su parte, Lorena D’Angelo, analista de AZ Group, explicó que el plan de Trump todavía requiere aprobación del Congreso, pero ya genera un efecto bajista global. “Compensa la caída de la demanda china y permite sostener la producción estadounidense incluso con precios deprimidos”, dijo. Ese subsidio presiona las cotizaciones internacionales y obliga a otros exportadores a igualarlas para seguir compitiendo.
Aunque Argentina exportó este año 12,5 millones de toneladas de poroto a China gracias al conflicto entre las dos potencias, D’Angelo advirtió que la ventaja puede diluirse en la campaña 2025/26 si Estados Unidos mantiene su asistencia y China normaliza su ritmo de compras.






































