El Congreso Internacional de Maíz (CIM) 2025 abrió con una fuerte apuesta a la innovación tecnológica. En su presentación, Tony John Vyn, profesor emérito de la Universidad Purdue (EE.UU.), definió a los híbridos de baja estatura como una verdadera “revolución productiva” para los sistemas agrícolas modernos.
Estos nuevos materiales, conocidos como maíces enanos, se diferencian de los convencionales por su porte reducido, lo que les otorga mayor resistencia al vuelco, mejor tolerancia a condiciones adversas y un manejo más eficiente de nutrientes y agua. “El maíz enano no pierde potencial de rinde; concentra la energía en la espiga y reduce el gasto en tallos, logrando mayor eficiencia”, explicó Vyn en Rosario.
Ventajas productivas y operativas
La menor altura permite siembras más densas, lo que incrementa la producción por hectárea sin comprometer la sanidad del cultivo. También facilita la cosecha, la aplicación de fungicidas y la reducción de pérdidas en el lote. Ensayos en Estados Unidos incluso mostraron híbridos que superaron en rendimiento a los tradicionales.
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Otro beneficio clave es la resistencia al viento y tormentas, con reducciones de hasta un 50% en el vuelco, un problema recurrente en muchas regiones agrícolas. Por ello, grandes semilleras ya trabajan en su adaptación tanto para zonas de alto potencial como para ambientes con estrés hídrico.
Un cambio de paradigma en marcha
Para los especialistas, el impacto de esta innovación podría ser comparable a la llegada de los transgénicos. “Con menos planta logramos más estabilidad y competitividad. Es un cambio de paradigma”, sostuvo Vyn.
La clave, advierten, estará en la correcta definición de la densidad de siembra, un factor decisivo para liberar el potencial de un cultivo que se perfila como protagonista en la próxima revolución del maíz.
Fuente: Congreso de Maíz