Cálculos finales de producción de trigo en Córdoba

En la campaña 2022/23 se produjeron en la provincia de Córdoba 1.044.200 toneladas de trigo pan, lo que significa una caída interanual del 74 %. Las malas condiciones meteorológicas que atravesaron a todo el ciclo fueron los principales motivos de la merma, ya que causaron un descenso del 57 % en el rinde. En promedio se obtuvieron 15,5 qq/ha, lo que significa un 42 % menos que el promedio histórico desde que la BCCBA tiene registros (2007-2022). La superficie sembrada fue de 1.031.100 ha, de las cuales lograron cosecharse 675.700 ha.

A nivel departamental, puede observarse en el mapa que la mayor parte de la producción se obtuvo en el sudeste de la provincia, particularmente en Marcos Juárez, Unión y Presidente Roque Sáenz Peña. Estos tres departamentos participaron con más del 50 % del volumen total, debido principalmente a la mayor superficie sembrada.

Si se compara con el resto del país, puede observarse que la participación de Córdoba cayó con respecto a años anteriores. En la campaña 2022/23, la provincia concentró el 17 % del área sembrada y el 8 % de la producción de Argentina, con un rendimiento 8 qq/ha menor al promedio nacional.


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Por otra parte, se sembraron 600 hectáreas de trigo candeal, el cual se concentró en la zona de traslasierra. El cultivo se realizó en un 100 % con aporte del riego, pero aun así evidenció un descenso en los rindes debido a las heladas tempranas que lo afectaron en su periodo reproductivo. Con un rendimiento de 45,0 qq/ha en promedio, la producción total llegó a 2.800 toneladas.

El bajo aporte pluviométrico de los meses de otoño y el mal pronóstico para el resto del ciclo llevaron a un descenso del 17 % en la superficie sembrada, la cual llegó a 1.031.100 hectáreas.

El 13 % del área se sembró con destino de cobertura, evidenciando un importante crecimiento con respecto a años anteriores. Por otra parte, las condiciones meteorológicas (principalmente la sequía y las heladas tempranas) causaron una pérdida del 25 % del área destinada a grano, lo que llevó a que el área cosechable fuera menor a 700 mil hectáreas, la más baja de las últimas 13 campañas.

El 60 % del área total se sembró en el este, concentrándose en Marcos Juárez, Unión, San Justo y Presidente Roque Sáenz Peña. Le siguen en orden de importancia los departamentos del centro y sur de la provincia, mientras que las regiones del oeste y norte tuvieron una participación mucho menor. El 3 % de la superficie se realizó con el aporte de riego, destacándose Río Primero, Totoral y Río Segundo como aquellos con mayor cantidad de lotes regados.

El rendimiento en la campaña se vio fuertemente afectado por las condiciones meteorológicas, principalmente por la falta de agua durante todo el ciclo. El rinde ponderado (considerando tanto en secano como bajo riego) fue de 15,5 qq/ha, lo que significa una caída del 57 % con respecto al año pasado y del 42 % si se tiene en cuenta el promedio histórico (2007-2022).

Los rendimientos obtenidos bajo riego oscilaron entre los 25 y 55 qq/ha, encontrándose los mejores valores en el norte de la provincia. Por otra parte, en aquellos lotes en los que la producción se realizó en un 100 % en secano los mayores rindes se encontraron en el sudeste, con un promedio de la región de unos 16,0 qq/ha.

La campaña 2022/23 transcurrió en el marco de La Niña, que para Córdoba significa generalmente lluvias debajo del promedio y temperaturas por encima de lo normal. Por este motivo, en los meses previos a la siembra el aporte pluviométrico fue menor al promedio histórico para toda la provincia. Aun así, la humedad fue suficiente como para realizar la siembra, que transcurrió a un ritmo similar al promedio y finalizó en los últimos días de julio.

El cultivo comenzó su ciclo con un 30 % de la superficie con un estado general entre regular y malo, condición que fue empeorando con el transcurso de los meses. El efecto de las casi nulas precipitaciones recibidas durante el desarrollo del cereal se agravó por heladas tardías ocurridas en la primavera, cuando el trigo se encontraba en periodo reproductivo. Esto trajo como consecuencia que los lotes en condiciones regulares y malas superaran el 70 % del total al momento de la cosecha, lo que llevó a la caída observada en los rindes.

Sanidad

La baja humedad relativa favoreció el desarrollo de plagas como arañuela (Penthaleus major), y pulgón verde de los cereales (Schizaphis graminum). Si bien las condiciones no fueron buenas para la reproducción de los hongos, hubo algunos reportes de mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis) y roya anaranjada o de la hoja (Puccinia triticina).

A causa de las condiciones climáticas la utilización de tecnología fue menor a otras campañas, debido a la dificultad de cubrir los costos con los valores esperados de cosecha. Se realizaron entre una y dos aplicaciones de herbicidas, mientras que de fungicidas e insecticidas no se llegó a hacer una aplicación por hectárea en promedio.

Los herbicidas más utilizados fueron los reguladores de crecimiento, los inhibidores de aminoácidos “ALS” y el glifosato. Entre los insecticidas los principales productos fueron los organofosforados y los piretroides. Si bien las condiciones ambientales no favorecieron el desarrollo de hongos, en los casos en los que fue necesario aplicar lo más usado fue la mezcla de triazoles y estrobirulinas.

Fuente: Bolsa Cereales de Córdoba

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