Fragilidad de empresas familiares agropecuarias

El 70% de las empresas familiares agropecuarias se encuentra bajo la forma de dueño-gerente, el 20 a 25% como sociedad de hermanos y entre un 5 a 10% como confederación de primos y 7 de cada 10 no llegan al éxito en sólo siete años. Así se afirmó en el marco de la 130° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, donde el Instituto Superior de Enseñanza, Estudios y Extensión Agropecuaria (ISEA) de la Sociedad Rural Argentina, comenzó a realizar charlas de capacitación sobre el futuro de las empresas familiares del campo.
El pasado lunes se inauguró el ciclo con asistentes muy interesados en temas como los relacionados a la empresa familiar: «¿Arrendar o producir? ¿Exito o disolución?» que estuvo a cargo de los docentes de ISEA, Fernando Silva y Alfredo Moler.
En la Argentina el 95% de la propiedad de la tierra productiva, se ha obtenido por herencia, existen 1.200.000 empresas familiares, que producen aproximadamente el 80% de los bienes y servicios del país. Estas empresas representan el 75% de las unidades económicas, lo que genera el 68 por ciento de los puestos de trabajo en el campo, se dijo.
También fue señalado que las estadísticas muestran que las empresas familiares son muy propensas al fracaso y que en la Argentina el 70% no llega a los 7 años, mientras que el 27% no supera los 25 años. O sea que sólo un 3% de las empresas familiares tienen permanencia: Se calcula que en el país desaparece el 70% en el traspaso generacional.
El 70% de las empresas familiares se encuentra bajo la forma de dueño-gerente, el 20 a 25% como sociedad de hermanos y entre un 5 a 10% como confederación de primos. Es cada vez más recurrente la problemática de la subdivisión de establecimientos agropecuarios por el traspaso de una generación a otra. La tendencia es que disminuyan en superficie y se tornan inviables desde el aspecto económico, lo que termina por obligar a los sucesores a disolver la empresa, por lo que venden o arriendan arrendando en el mejor de los casos.
Moler, al disertar sobre «Administración de una Empresa Agropecuaria Moderna», abordó el tema de «cómo sobrevivir siendo eficiente en una empresa agropecuaria familiar». En este sentido, señaló que «hoy hay un cambio de paradigma, hay opciones económico-productivas viables. Es por eso, que debemos ajustarnos a las nuevas reglas de juego. El objetivo de todos los administradores es generar utilidades a bajos costos. Pero, a su vez, las empresas del sector deben lidiar con limitantes biológicas y climáticas, que condicionan nuestra producción».
Quedó en claro que «la administración tiene que ver con la productividad, lo que significa eficacia y eficiencia. El margen de error es estrecho. Los márgenes brutos son buenos, en la mayoría de los casos».
Otro tópico que se alentó es el de un buen administrador, quien obtiene resultados a través de la organización y de los recursos que dispone». «Por consiguiente, planea, organiza, dirige personas, gestiona y controla los recursos materiales, financieros, informáticos y tecnológicos para conseguir determinados objetivos», añadió porque «las decisiones de hoy condicionan el futuro».

Fuente: La Opinión

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