Córdoba, Buenos Aires o San Luis: ¿dónde tributa más una hectárea?

Un análisis de Fada determina cuál de estas provincias es la que tiene mayor peso en la renta de sus productores agrícolas.

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada) decidió innovar: a partir de este mes, además de su índice trimestral de participación del Estado en la renta agrícola, sumará un indicador idéntico pero de alcance provincial.

Concretamente, se analizarán los números para los productores de Buenos Aires, Córdoba y San Luis, con las particularidades que tiene cada provincia en materia tributaria.

La primera conclusión que obtuvo Fada es que en Buenos Aires es donde más paga una hectárea a valores absolutos, pero San Luis donde el Estado tiene más peso relativo sobre lo que genera cada campo.

Cálculos

Índice. La participación del estado en la renta agrícola es de 70,1 por ciento en Buenos Aires, 74,1 por ciento en Córdoba y 77,1 por ciento en San Luis. “Lo que más impacta en esta comparación, es que San Luis, por ejemplo, tiene rindes menores y una renta por hectárea menor que las otras dos provincias”, resume Fada.

Pagos. Sin embargo, en términos absolutos, el impacto de los impuestos es exactamente al revés, una hectárea en Buenos Aires es la que más tributa, y una en San Luis la que menos. Una hectárea promedio en Buenos Aires tributa 550 pesos, computando impuestos nacionales y provinciales y tasas municipales, lo que representa 3,6 por ciento del valor de la producción, o 7,4 por ciento de la renta. En el caso de Córdoba, representa dos por ciento del valor de la producción y 4,3 por ciento de la renta, y no existen los impuestos municipales.

Fletes. Si en lugar de tomar el valor bruto de la producción, se toma el ingreso neto de gastos de transporte de los productores, los impuestos inmobiliarios rurales de Córdoba y Buenos Aires quedan más parejos. Esto es así por la diferencia en los costos de transporte entre una provincia y otra. Para graficarlo, calculado sobre una hectárea, el flete en Córdoba cuesta 542 pesos más que en Buenos Aires, en el promedio provincial.

“Retenciones”. El caso de San Luis es llamativo porque si bien tiene un impuesto inmobiliario rural sustancialmente más bajo que las otras dos provincias, tiene a la vez una especie de “derecho de exportación interno”. Se trata concretamente de una tasa que incluye “guías de campaña” y “certificados de venta”: la primera se paga para la producción que se transporta fuera de la provincia; la segunda, tanto para la venta dentro del territorio puntano como fuera. Estas tasas se suman a un pago a cuenta de ingresos brutos, y se concentran en el llamado DoPro (documento provincial). Por ejemplo, una tonelada de soja paga 7,08 pesos en concepto de guía, más 10,63 pesos de certificado, más 14,20 pesos de pago a cuenta de IIBB, pagando un DoPro por tonelada de 31,91 pesos.

Metodología

Cultivos. En los casos de Buenos Aires y Córdoba, Fada considera los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol, utilizando sus participaciones en la superficie sembrada, para luego calcular los números de una hectárea promedio de la provincia. Para San Luis, sólo se consideran soja y maíz, que explican el 95 por ciento del área.

Rindes. Para cada caso se utilizan los rindes promedio de los últimos cinco años, y los costos de producción de labores e insumos necesarios para esos rindes promedio en cada región.

Fletes. Se estimaron para Buenos Aires 250 kilómetros, Córdoba 340 kilómetros y San Luis 580 kilómetros, tomando consideraciones en cuanto a consumos de maíz y trigo que pueden bonificar en algún porcentaje el flete.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Impuestos nacionales. Van en línea con el valor de la producción y con la rentabilidad en cada provincia, por lo que son más altos en términos absolutos en Córdoba y Buenos Aires, y más bajos en San Luis. Se incluyen Impuesto a las Ganancias, Créditos y Débitos e IVA. “El caso del IVA merece una aclaración: en todos los casos se generan saldos técnicos de IVA a favor, que no son de libre disponibilidad, por lo que constituyen un costo más. Por ejemplo, en un campo con 250 hectáreas de soja y 250 de maíz, se generan saldos técnicos por 211.600 pesos anuales”, precisa Fada.

Impuestos provinciales. Presentan divergencias. En Buenos Aires, significan unos 460 pesos por hectárea, la mayor parte inmobiliario y el resto ingresos brutos, pero al mismo tiempo, los partidos cobran sus propios tributos: la mayoría son tasas viales con un 70 por ciento de lo recaudado destinado a los caminos rurales y el otro 30 por ciento al municipio. Estas tasas significan, en promedio, 95 pesos por hectárea, con las más diversas formas de cálculo y los más diversos valores.

Renta de la tierra. Es un arrendamiento promedio menos impuestos: las tres provincias tienen un nivel similar, por el efecto que genera en la ponderación una mayor participación de trigo en Buenos Aires y luego en Córdoba. Si se toman sólo soja y maíz, se aprecian mejor los mayores arrendamientos de Buenos Aires y Córdoba.

Fuente: La Voz

 

 

 

 

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