Del Frente de Todos al Frente de Cristina

La semana pasada, un grupo de dirigentes almorzaban en la casa de un ex embajador argentino en Israel. Había ex ministros y ex senadores, todos justicialistas curtidos en crisis argentinas. Uno de ellos era Miguel Angel Pichetto, y en medio de la conversación dijo: “Cristina va de nuevo por el poder; quiere ser candidata presidencial en 2023, pero tampoco me extrañaría que si Alberto profundiza esta crisis quiera reemplazarlo antes”.

Los participantes del almuerzo, según describe el medio Infobae, siguieron considerando la hipótesis sin imaginar que tres días después, Martín Guzmán renunciaría al ministerio de Economía y Cristina Kirchner impulsaría la designación de una ministra sobre la que pudiera influir directamente. Silvina Batakis, y el modo en que se la eligió, es la prueba de que la vicepresidente ha tomado el control total del gobierno de Alberto Fernández.

En 48 horas, Cristina pulverizó los retazos de poder que le quedaban al Presidente. Y, en una jugada favorecida por virtudes propias y errores ajenos, desactivó la maniobra de una buena cantidad de gobernadores, intendentes y sindicalistas peronistas para imponer a Sergio Massa como jefe de Gabinete, junto a un equipo económico liderado por Martín Redrado, para diseñar un plan de recomposición económica y financiera para frenar a la inflación.

No le fueron suficientes a Massa sus buenas relaciones con algunos referentes de La Cámpora y con su jefe, Máximo Kirchner. Cristina temía que el Plan Massa-Redrado tuviera éxito y el jefe de la Cámara de Diputados se convirtiera en un enemigo electoral. Por eso, uso los buenos oficios de Estela de Carlotto, la presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, quien ofició de puente entre el Presidente y la vice, para ablandar sus enojos y terminar consolidando su estrategia.

Los cambios de la “La Griega”. De esas conversaciones surgió el acuerdo-imposición para que Batakis llegara a ser ministra de Economía. Hace 3 años que “La Griega” (como le dicen por el origen de su apellido) era secretaria de Provincias bajo el mando del ministro del Interior, Wado De Pedro. Tiempo suficiente para que la funcionaria abandonara de a poco su viejo caparazón sciolista y pasara rápidamente al kirchnerismo militante.

Porque en realidad, Batakis, no siempre fue esa militante de batalla que elogia públicamente a Fidel Castro o se deja fotografiar reclamando la libertad Milagro Sala, la activista social jujeña condenada y en prisión domiciliaria por amenazas y corrupción. En 2014, la flamante ministra fue una de las tres personas que el entonces candidato presidencial, Daniel Scioli, llevó a Nueva York, para una presentación ante los empresarios del Consejo de las Américas.

En esa ocasión, Scioli y Batakis (a quien mostraba como su futura ministra) presentaron un plan de gobierno que incluía promesas de acuerdos con la petrolera española Repsol, -ex accionista mayoritaria de YPF-, con los tenedores privados de bonos argentinos y con el Club de París.

El acuerdo con los “holdouts” lo haría finalmente Alfonso Prat-Gay, ministro de la primera etapa del gobierno de Mauricio Macri. Y a París, paradójicamente, deberá ir Batakis como ministra de Alberto y de Cristina para reparar el muy mal acuerdo que dejó Axel Kicillof, en 2014, pese a haber acordado pagar unos US$ 9.000 M.


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Las órdenes. Ahora Batakis deberá cumplir con las premisas que Cristina le marcó a Martín Guzmán, y que por negarse a cumplirlas determinaron su renuncia. La vicepresidente no quiere saber nada con reducir la emisión monetaria, no le preocupa el déficit fiscal ni los cepos a la salida de dólares que no solo seguirán vigentes, sino que deberían aumentar, en su visión.

Los mercados comenzaron a registrar una nueva corrida cambiara ya al terminar el domingo en el virtual mundo de las criptomonedas, apenas conocida la designación de Batakis. Por eso, el lunes la recibieron con un dólar blue de $280 que luego fue cedió para terminar la jornada en $260. Tuvo algo de fortuna, la ministra porque ayer era 4 de Julio, Día de la Independencia de los EE.UU., feriado, y no cotizaban los bonos argentinos en Wall Street. Si hubiera sido ayer un día hábil en Nueva York, el riesgo país hubiera saltado a niveles cercanos a los de la Rusia en guerra.

Mientras tanto, la política empieza a registrar un fenómeno que se aceleró en las últimas semanas. Cristina avanzó para recuperar la centralidad política del oficialismo y forzó un rearmado del Frente de Todos (FdT), la coalición con la que llegó al poder en 2019, forjando una alianza estratégica con Sergio Massa y designando candidato presidencial a Alberto Fernández, con un tuit y un video en YouTube.

Capitulación. En las 30 horas que pasaron entre la tarde del sábado y el anochecer del domingo, el FdT pasó a ser el Frente de Cristina. El Gobierno ya no es una coalición. Alberto capituló y ya ni siquiera dan la batalla los amigos del Presidente que imaginaron algo que nunca terminó de nacer: el albertismo. Y Massa se guardó, tras la derrota política de este fin de semana para refugiarse entre los dirigentes de su fuerza, el Frente Renovador, donde volvieron a ganar espacio quienes le proponían distanciarse de Cristina y observar la debacle del Gobierno desde su despacho en el Congreso.

Tras la designación de Batakis, solo hablaron dos funcionarios oficialistas. El ministro de Desarrollo Productivo, Daniel Scioli, quien la tuvo a Batakis como su ministra de Economía durante la última gobernación bonaerense. Y el jefe de Gabinete, Juan Manzur, quien vio peligrar su cargo y apuesta además a resucitar su relación con Cristina, que no es buena, mirando a las elecciones de 2023.

En el almuerzo citado al comienzo, Pichetto expuso su tesis sobre el expansionismo de Cristina, que incluye otro dato. Más probabilidades habría de CFK candidata en caso de que en octubre próximo, Lula Da Silva vuelva a ser electo presidente en Brasil (como proyectan las encuestas). Allí intentaría subirse a la ola regional de la izquierda que ya suma a Boric, en Chile, y a Petro, en Colombia.

Buenos Aires Provincia. Pero el ex senador y ex compañero de Macri en la última fórmula presidencial de Juntos por el Cambio, en 2019, agregó otro dato a la conversación: cree que Batakis va a favorecer al gobernador bonaerense Axel Kicillof con fondos estatales, como ya lo había impulsado cuando Alberto Fernández decidió recortarle partidas a Horacio Rodríguez Larreta, en CABA, y cederlas para resolver una crisis de seguridad en la Provincia, conflicto aun a consideración de la Corte Suprema de Justicia.

Para Pichetto, al igual que para otros peronistas que no se animaron nunca a enfrentar a Cristina, la vicepresidente espera esos fondos para fortalecerse políticamente desde la Provincia y tendría estos objetivos políticos:

1.- Adelantar la elección bonaerense para mantener la Provincia como refugio político y económico, en el caso de una victoria de la oposición en el orden nacional.

2.- Intentar una tercera candidatura presidencial en 2023, si mejora algo la situación económica, si puede aprovechar la ola de la izquierda regional post triunfo de Lula y si, como ella sostiene, el candidato opositor llega a ser Macri.

3.- Y como no descarta que la crisis política y económica que ella también contribuyó a provocar termine arrinconando al Presidente, este renuncie y deba asumir el Poder Ejecutivo, tal como lo marca la Constitución.

Mientras la ficción política sigue estando cada vez más alejada de la realidad cotidiana de los ciudadanos de a pie, este lunes, miles de empresas y de pequeños negocios dejaron de vender sus productos a la espera de que aparezcan señales de certidumbre. La economía real es la que siempre sufre más por el impacto de la impericia, la desidia o la perversión política.

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