El secreto de la cosecha del maíz

Sabemos que por ser uno de los cultivos que más carbono captura, por ser una alternativa para rotar con soja y por su masa radicular que contribuye a la estructura del suelo, el maíz es un cultivo muy importante dentro de los esquemas de rotación en sistemas en Siembra Directa.

 En la provincia de Salta está comprobado su efecto positivo sobre el rendimiento de la soja,  al incluirlo en el esquema de rotación junto con la oleaginosa; pero debemos tener muy en claro que cosechar maíz con eficiencia es clave en la unidad productiva, dado que la cosecha incide y repercute directamente en la rentabilidad de este cultivo.

      Al momento de efectuar la cosecha, muchos productores no tienen en cuenta la real influencia de una cosecha eficiente sobre el número final del negocio y descuidan o dejan en mano de terceros la responsabilidad de cuidar el resultado de esa tarea. Incluyendo en la ecuación valores promedios de rendimiento, costos fijos, directos e indirectos y valores promedio de pérdidas en maíz, podemos llegar a un resultado que va desde el 25 % al 50 % del margen neto del maíz, el cual se pone en riesgo solo en el periodo de trabajo de la máquina cosechadora y cuya presión se intensifica en zonas productivas como la salteña, donde parámetros como el costo del flete, o la presión climática y de plagas son más graves que en la pampa húmeda.

      Analizando esta situación, la pregunta es: quiénes están dispuestos a poner en riesgo este rango del margen neto de sus ganancias por efectuar una mala cosecha, con la posibilidad de perder un valor tan alto de su negocio? La respuesta seguramente obedece a que aún no se toma real dimensión del impacto económico que significan las pérdidas de cosecha en el 100 % de los lotes de nuestro país.

La cosecha de maíz en tres puntos

      El punto principal a tener en cuenta es el trabajo del cabezal maicero. Dentro del mismo, una correcta separación de las placas espigadoras, no separadas de más, será fundamental para evitar que la base de las espigas toquen los rolos espigadores y se aumenten las perdidas por cabezal. De la misma forma, placas espigadoras demasiado cerradas, provocan el corte de las plantas y el aumento de las perdidas por cola de la maquina cosechadora (Figura 1).

Figura 1. La correcta separación entre placas espigadoras en el cabezal maicero es clave para trabajar con un bajo nivel de pérdidas.

Tres puntos importantes cuando se controla el trabajo de una maquina cosechadora de maíz: Las pérdidas provocadas por una excesiva separación de las placas espigadoras, siempre hay que buscarlas en la línea del surco, escondidas entre la chala del maíz, ya que en general no están desparramadas en el entresurco. Segundo punto: cuando vemos trabajar a una cosechadora, por su cola tiene que salir solo marlo y chala. Si sale restos de planta entera, como por ejemplo caña, eso es síntoma de una mala regulación del cabezal. A su vez, lo que sale por la cola de la cosechadora, tiene que estar lo más intacto posible, es decir: los marlos tienen que salir sin granos adheridos, pero enteros (Figura 2). Último punto: en el surco tiene que quedar el tallo del maíz, adherido al suelo y lo más entero posible. Si encontramos tocones cortados o plantas arrancadas, estos son síntomas de mala regulación del cabezal maicero y de la velocidad de avance de la máquina.

Figura 2. Por la cola de la cosechadora tiene que salir solo chala y marlos enteros sin granos enteros. Cualquier diferencia en esto, es sinónimo de problemas en la regulación y pérdidas.

Para disminuir pérdidas durante la cosecha de maíz, el cultivo debe presentar uniformidad de diámetro de tallo y espiga, tener una caña sin daño de insectos y enfermedades, ausencia de vuelco, y en lo posible, una uniforme maduración. Esto último afecta más a la calidad de trilla, y por ende, a la calidad de grano entregado a la tolva de la cosechadora.

      Una vez maduro el cultivo, y con la cosechadora en el lote, la tarea de lograr trabajar por debajo de las tolerancias de pérdidas, es sencilla, si se cuenta con un buen cultivo, un buen cabezal y un excelente operario concientizado y capacitado para poner a punto del cultivo, las regulaciones de altura del cabezal, posicionamiento de los puntones alzadores, velocidad del cabezal y su coordinación con la de avance de la cosechadora, apertura de las chapas cubre rolo (chapas espigadoras), etc.

      También se deberá adoptar la velocidad de trilla y separación rotor/camisas (o apertura del cóncavo), de acuerdo al diámetro de espiga y al grado de susceptibilidad al daño mecánico (genética y humedad de grano); regular la apertura de las zarandas, como también, la velocidad del viento a las condiciones del cultivo, rendimiento, humedad, cantidad de material no grano y peso específico del grano.

      Recordar que la regulación de la cosechadora, aunque cosechemos mismo cultivo y mismo híbrido, se debe reajustar de lote a lote (aunque sean vecinos) y de un momento a otro del día. Y que aunque haya sido repetido muchas veces, la parte de regulación más importante en todas las máquinas agrícolas, es la que se ubica entre el asiento y el volante.

El futuro ya llego… en los cabezales

      El punto clave que nos permite empezar ganando el partido en la cosecha de maíz entonces, es una buena regulación del cabezal maicero. Esta demanda ha sido hace varios levantada por la industria, logrando que hoy veamos en los campos de la República Argentina algunos productos de avanzada tecnología en esta temática, como por ejemplo:

      Cabezal para múltiples distanciamientos y direcciones (origen nacional): Este es un cabezal cuyo distanciamiento entre unidades recolectoras modulares independiente es fijo a 52,5 cm, pero no obstante puede trabajar en múltiples distanciamientos entre líneas. Opera a cualquier distancia entre hileras (35 cm, 38 cm, 42 cm, 45 cm, 52 cm, 70 cm, 76 cm, 90 cm) y en cualquier dirección de avance (perpendicular (90º), o al cruce (45º), sin necesidad de ajustes, modificaciones o adaptaciones. Este diseño permite que las plantas que ingresan fuera de la línea central de la unidad recolectora lleguen a la misma sin ser cortadas o quebradas, con una inclinación mínima y prácticamente sin ser sacudidas. Esto le permite tener una buena performance en cultivos volcados (Figura 3).

Figura 3. Cabezal maicero para múltiples distanciamientos y direcciones de origen 100% nacional.

Cabezal maicero de 26 surcos construido en aluminio: Este modelo, configurado con 26 hileras a 52,5 (ancho de 13,65 m) colocado en una cosechadora clase 10 de 500 hp de potencia, cosecho a un flujo de 126 toneladas/h en un maíz de 15,4 t/ha de rendimiento, a una velocidad de 6,0 km/h y con una capacidad instantánea de 8,2 ha/h. A esto se lo puede considerar como un récord de capacidad de cosecha (aunque hoy la cosechadora evaluada ya fue superada en un 10% en la potencia máxima por el nuevo modelo!).

¡Alguien que se acuerde de las vacas!: Cosecha de grano húmedo de maíz para forraje

      Lo primero es lo primero. El grano húmedo para las vacas y el rastrojo para el suelo. Concepto fundamental de una producción sustentable, sin grises y con límites fijos y no negociables. El animal pastoreando el rastrojo en el campo provoca problemas físicos y de extracción de carbono de los lotes ampliamente explicado por los especialistas, no hay peros. No debemos obviar esa premisa nunca. Dicho esto, vamos al grano… húmedo.

      Entonces el cultivo debe cosecharse cuando el grano alcanza la madurez fisiológica. En el caso del maíz: se determina cuando en el punto de inserción del grano con el marlo aparece una punta negra (necrosis de los vasos que conducen la savia); es coincidente en este período la desaparición de la línea de leche y en éste momento el contenido de humedad se encuentra próximo al 30 %. En este estado la cantidad de nutrientes del grano es máxima y las condiciones para su preservación son muy buenas.

      El grano no debe cosecharse antes de madurez fisiológica porque está demasiado húmedo e inmaduro afectándose el rendimiento de materia seca e implicará un importante consumo de potencia tanto del cabezal como del resto de la cosechadora, además presentará inconvenientes de “empastado” de los órganos de trilla y separación, ocasionando elevadas pérdidas de granos, además durante la descarga suelen producirse también frecuentes trancados por empastado en zonas críticas, como ser codos de tubo de descarga o compactado del material debajo del protector del sinfín de alimentación del tubo de descarga en el piso de la tolva de granos.

      Por otra parte debemos fijarnos un tope inferior de humedad del grano a ensilar de 20 a 22 %, porque con esos niveles de humedad, habrá menos posibilidades de lograr una buena compactación y fermentación. Esto no afecta directamente a la cosechadora, por el contrario cuanto más seco el grano, más fácil es trillarlo, pero peor la calidad de la reserva que lograremos. Por lo tanto para corregir posibles desfasajes debajo de éste límite, se aconseja suspender la trilla durante el día y efectuar la labor durante la noche, en especial aprovechando el roció, de forma tal de incorporar unos puntos de humedad por las condiciones del ambiente.

      En general dentro de las humedades aconsejadas, no se presentan grandes dificultades, debiéndose realizar ciertas regulaciones diferenciales respecto a lo antes visto para grano seco:

      Cabezal: Debido a que la espiga se halla fuertemente adherida a la planta es necesario ajustar mejor la luz entre las chapas cubre rolos, de la que se utiliza en condiciones normales de trilla, de ésta manera facilitaremos el desprendido de la espiga del resto de la planta.

      Los rolos espigadores del tipo de cuchillas enfrentadas, se adaptan mejor para este tipo de cosecha, porque consumen menos potencia que los otros diseños. Por el contrario al final de la campaña cuando toda la planta está reseca y quebradiza, presentan el inconveniente que aumentan la cantidad de tallos cortados, los cuales ingresan al sistema de trilla y separación pudiendo generar inconvenientes.

      – Sistema de trilla: El sistema de trilla debe trabajar a mayor velocidad, aconsejándose de 1.000 a 1.200 RPM para cilindros tradicionales y 900 rpm para rotores axiales. Otra modificación que puede realizarse es el forrado de los espacios libres entre los batidores del cilindro.

      El cóncavo a utilizar es el tipo maicero, con una luz entre alambres de 16 a 18 mm.

      Se deberá reducir la separación entre el cilindro y el cóncavo, permitiendo un ajustado ingreso de las espigas a los órganos de trilla (5 mm menor que el diámetro de la espiga promedio).

      – Limpieza: Trabajar con el mayor caudal posible de aire, orientándolo hacia el primer tercio de la zaranda superior. Si ésta es regulable, deberá tener una apertura entre ¾ y la máxima, mientras que si es fija se debe utilizar la de mayor tamaño de alvéolo. La zaranda inferior debe ser de máximo tamaño de colado (19 mm), con inclinación que evite en lo posible la retrilla. Cuando hablamos de grano húmedo, un poco de suciedad en el grano cosechado no es tan grave ya que aporta puntos de humedad y favorece la fermentación.

      Cuando se observan pérdidas de granos adheridos a trozos de marlo a nivel de sacapajas, a pesar de estar forrado el cilindro; se deberá disminuir la luz cilindro/cóncavo. Como consecuencia de ello, aparecerá una mayor cantidad de granos partidos y pasaran a la limpieza trozos pequeños de marlo adheridos a los granos. Puede en algunos casos retirarse la zaranda inferior para permitir llevar a la tolva todo el material remanente de limpieza, el cual posee restos de marlos y chalas, los cuales a finales de campaña de embolsado, pueden de ésta manera aportar unos puntos de humedad, sin afectar en demasía la digestibilidad final.

Fuente: INTA | Por: José Peiretti