Mantenimiento del tractor

Llevar en forma planificada el correcto mantenimiento preventivo del tractor permite asegurar la capacidad de trabajo de la máquina y reducir los costos que representan una máquina parada.

El rendimiento seguro del tractor se basa en un plan de mantenimiento preventivo que incluye revisiones de rutina diaria y otras inspecciones menos frecuentes de acuerdo a las horas de servicio del equipo. Con un mantenimiento correcto, el usuario asegura la confiabilidad y las prestaciones de su tractor.

La ausencia de un control en el mantenimiento generará reparaciones y pérdidas de tiempo en oportunidad de las labores, en suma, agregará costos totalmente evitables. Un tractor detenido en plena siembra implica que ésta se retrase, y todos sabemos lo que puede costar, en términos de rendimiento, cada día de atraso en la siembra de cualquier cultivo.

Las tareas para un correcto mantenimiento se podrían dividir en dos grandes grupos; uno corresponde a los controles diarios previos a la puesta en marcha de la unidad y el otro a aquellas prácticas que son obligatorias de realizar de acuerdo a las horas acumuladas de trabajo del tractor.

Debemos tener en cuenta que el plan será efectivo en la medida que el operador que ejecuta las revisiones sea una persona capacitada en el tema y que haya leído e interpretado correctamente todas las indicaciones establecidas en el Manual del Operador que acompaña a la máquina.

Controles previos

Antes de poner en marcha el motor se deberán realizar los siguientes chequeos.

Verificar el nivel de aceite del motor, debiéndose encontrar entre las marcas del mínimo y el máximo de la varilla. Tener en cuenta que es normal que un motor consuma aceite a lo largo del día de trabajo, ya que se encuentra sometido a carga y a temperatura, por lo tanto, se deberá agregar si hace falta. Para esta tarea es importante que el tractor haya quedado estacionado en posición horizontal, de lo contrario la medición puede ser errónea.

Controlar la tensión de las correas del sistema de refrigeración. Las mismas pueden experimentar un estiramiento, especialmente cuando son nuevas o la unidad esta en período de ablande, razón que obliga al control diario de su tensión. Ajustar con el tensor respetando una flexión de 10 mm. Una tensión deficiente produce resbalamiento de la correa que reduce su vida útil y puede producir deficiencias en la refrigeración del motor. Una tensión excesiva sobrecarga los rodamientos y reduce la vida útil de los mismos y de la correa.

Revisar el nivel de aceite del sistema hidráulico y de la transmisión. Normalmente los tractores comparten el aceite de la transmisión con el sistema hidráulico, utilizando el mismo depósito. El consumo de aceite hidráulico por los implementos genera una disminución del nivel de éste fluido debido a fugas de cilindros, a las mangueras que quedan cargadas, válvulas, y otras. Este motivo conduce a una revisión diaria del nivel a los efectos de asegurar la correcta lubricación de la transmisión, uniforme disipación de la temperatura de funcionamiento y buen rendimiento de los consumidores hidráulicos, como bombas, motores, embragues de toma de potencia y unidad hidrostática de dirección.

En esta etapa de revisiones es muy común escuchar que se revisa en forma diaria el estado del filtro de aire. Es un gran error. Los sistemas actuales de filtro de aire seco no requieren de esta revisión ya que en el circuito de la admisión existe un sensor de depresión que indica en el tablero cuando el filtro sufre saturación.

El desarmado y armado diario del filtro primario provoca la contaminación del filtro secundario o de seguridad y además la deformación del asiento cónico de hermeticidad con la parte trasera del alojamiento de ambas unidades filtrantes. Hasta tanto no se encienda el testigo del tablero, no es conveniente desarmar ni limpiar el filtro. Sí asegurarse del correcto funcionamiento del sensor de depresión poniendo en práctica la metodología descripta en el Manual del Operador.

Si es importante verificar su estado de integridad y realizar la limpieza del filtro de aire del sistema de climatización de cabina.

Finalmente es conveniente realizar una recorrida alrededor del tractor, observando también la superficie del suelo donde quedó estacionado, para verificar la posible existencia de manchas, por ejemplo, de aceite, que al estacionarlo no estaban presentes.

Puesta en marcha del motor

La situación normal es que el tractor ha estado detenido durante toda la noche, todos sus sistemas están fríos y los diferentes aceites están más densos y con su mayor volumen en los depósitos.

El arranque del motor se debe realizar con el acelerador de mano, nunca con el acelerador de pie, porque con este último el operador no tiene registro de posición. Esta precaución resulta muy necesaria especialmente para los motores que poseen turbo, ya que una mayor aceleración durante el arranque en frío produce fallas de lubricación en el eje y bujes del turbo alimentador. Tener en cuenta que esta aceleración provoca un rápido incremento de las revoluciones de giro del turbo pero sin la lubricación adecuada que lo proteja.

Se deberá colocar el acelerador de mano a ¼ de su recorrido y girar la llave de arranque. Al encender el motor, llevar el acelerador de mano a la ½ de su recorrido y dejar en funcionamiento durante 2-3 minutos, para luego salir a trabajar o bien ir a enganchar el implemento.

Controles posteriores a la puesta en marcha

Verificar que se apaguen las luces indicadoras de presión de aceite del motor y observar el valor que se alcanza en el manómetro de aguja, la luz del filtro de aire y la luz de carga de la batería.

Si alguna de estas luces indicadoras permaneciera encendida, detener la marcha del motor y verificar el origen de la falla.

Una vez que el motor arrancó correctamente y las luces testigo se apagaron, poner en movimiento la unidad para alcanzar la temperatura normal de trabajo. De nada sirve dejar el motor regulando en forma estática esperando que se caliente, por el contrario, resulta muy perjudicial, ya que los inyectores envían combustible en forma normal y éste no es quemado en forma completa, porque el motor no tiene carga de trabajo, en consecuencia, se “lavan” los conjuntos, contribuyendo a una falla de lubricación y desgaste y daños en las camisas y pistones.

Correcta detención del motor

Nunca se deberá apagar en forma instantánea un motor que ha estado sometido a carga constante durante toda una jornada de trabajo, muy especialmente en el caso de motores turbo alimentados.

Se le debe dar el tiempo suficiente a los sistemas de lubricación y de refrigeración para que el aceite y el líquido refrigerante pierdan temperatura y a la vez eliminen el calor presente en los componentes internos y en el block del motor.

Este tiempo de desaceleración será de 2-3 minutos con el acelerador de mano en la ½ de su recorrido y luego otro lapso similar en ¼ de su carrera. Este proceso de desaceleración en el motor turbo es fundamental y permite que las turbinas pierdan velocidad, disminuyendo su régimen, manteniendo una lubricación segura y la disipación de temperatura de sus alojamientos, prolongando la vida útil del dispositivo.

También es favorable realizar una limpieza de los distintos radiadores que posea la unidad para un mejor rendimiento térmico de los diferentes sistemas relacionados, proceder a limpiar los acoples hidráulicos del control remoto y colocar las tapas de protección en cada válvula, evitando la potencial contaminación por tierra.

El tractor agrícola es una herramienta que se utiliza en casi todas las tareas de campo, por lo cual, su detención implica un impacto negativo en la rutina de las labores. Su buen funcionamiento en forma continua depende del plan de mantenimiento básico que debe recibir y del tiempo que se dedique a estas revisiones.

Los usuarios muchas veces argumentan que no disponen del tiempo suficiente para cumplir con el programa de mantenimiento, cuya implementación permite ahorros de combustible y de costos de reparación.

Si no hay tiempo para controlar, ¿por qué pensar que se dispondrá de tiempo para reparar?

Fuente: FACMA |Por Ing. Francisco Ammatuna