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Si los une agregar valor, nada los separa

8 meses atras

Un grupo de campos del sur bonaerense produce trigo, carne y huevos de forma ecológica. Por el interés de estos productos, ellos ya reciben precios diferenciales.

La importancia de crear un modelo de negocios sólido puede llevar a los productores agropecuarios a conseguir diferenciales resultados económicos.

Así lo viene haciendo un grupo del sur de la provincia de Buenos Aires. Ellos se unieron y lograron agregar valor a la producción con la práctica de una agricultura y ganadería certificada y amigable con el ambiente.

Diego Fontenla es profesional agrónomo y vive en Tres Arroyos, en el sur bonaerense. El asesora y coordina un grupo de nueve productores que, apalancados por el interés que está despertando en los consumidores los productos ecológicos, armaron un interesante modelo de agronegocios.

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A conocerlo.

Todo comenzó en la estancia tresarroyense de Santa Elena, en la cual trabaja técnicamente Fontenla.

En Sierra de la Ventana, uno de los campos de los productores del grupo, los ganaderos hacen su ciclo a base de pasto natural y pasturas, sin tratamientos químicos.

“Ese campo está certificado para la producción orgánica desde el año 1995. De esa forma, su producción de trigo fue la piedra fundacional de lo más tarde fue la fábrica de pan Haus Brot, que llegó a la Capital Federal hace unos diez años y que, actualmente, se expandió con más sucursales”, cuenta el asesor técnico.

Esa expansión se dio de forma tal que la estancia ya no podía ser la única abastecedora de la fábrica.

“A partir de esta necesidad, en el año 2004 en Santa Elena establecimos siembras asociadas con otros productores o convenios de compra/venta de trigo. Esto derivó en la formación del grupo Pampa Orgánica que, años más tarde, se armó bajo la órbita de Cambio Rural, en el INTA Bordenave”, recuerda.

Ellos ya no son los únicos. Con base en el INTA Pergamino también hay otro conjunto de productores que trabaja con los mismos principios técnicos que los del sur. Ambos están coordinados.

Con estos conocimientos en materia de producción ecológica, para todos ellos se abrió la posibilidad de enfrentar nuevos desafíos.

Entonces, empezaron a producir carne criada y engordada exclusivamente a pasto natural y pasturas. La vendieron de forma diferencial por varios años hasta el 2008 cuando llegaron tiempos difíciles para el agro y ellos ya no consiguieron precios diferentes para su producto. Esperaron y, a finales de 2015, insistieron con su vieja idea comercial. Trabajaron duro durante 2016, ajustando detalles y, desde el mes pasado, ya venden cortes bovinos bajo el sello “MOO” (Meet Organic Organization, por sus siglas en inglés).

Por estas carnes logradas a totalementa a pasto hay importantes preferencias de prestigiosos cocineros porteños que las eligen por las cocinas de restaurant o hoteles , reconoce Fontenla.

En girasol, se hacen diversas labores para cuidar la sanidad del cultivo.

Entre todos los miembros del grupo envían unos dos mil novillos para faena y manejan un total de ocho mil cabezas. Bajo este sistema, algunos productores crían la hacienda, otros se encargan de la invernada de esos animales y algunos tienen el ciclo completo.

Actualmente, el grupo del sur trabaja sobre unas 12.000 hectáreas agricolas-ganaderas certificadas y sus campos están distribuidos entre las localidades de Espartillar, Darregueira, Bordenave, Tres Arroyos, Rauch, Mar del Plata, Orense, Pringles y Pedro Luro, donde hacen cultivos de grano fino y grueso.

“La producción ecológica hace especialidades y por eso tiene que trabajar mucho más tranqueras afuera para posicionarlas, a diferencia de lo que ocurre con la producción tradicional que trabaja más tranqueras adentro. Nosotros debemos buscar compradores, la industria o la exportación, que quiera nuestros productos y quiera pagar por ellos un precio diferente”, dice Fontenla.

Y profundiza sobre los desafíos. “Tenemos que consolidar las ventas en el mercado interno. A diferencia de lo que sucedía la década pasada, hoy crece el interés de los consumidores locales por nuestros productos, acompañando también la tendencia global. Por eso, no descartamos empezar a exportar en algún momento”, afirma Fontenla.

Pero esto no esto todo. Este grupo del productores es el primero en Argentina que desarrolló un sistema productivo de gallineros de ponedoras móviles. La idea provino de Estados Unidos.

“Es un sistema muy interesante y novedoso. Estos gallineros son casillas rodantes que albergan 250 animales. Cada día, estos gallineros se van moviendo por todo el campo para que la gallina siempre consuma pasto fresco”, explica Fontenla.

 

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