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Con la mirada puesta en el manejo y la diversificación, en Santa Fe y Formosa

5 meses atras

Los Tessore arriendan campos y tienen un acopio en Carlos Pellegrini (Santa Fe). Seis años atrás se expandieron a los lotes formoseños. Hacen doble cultivo estival y producen carne.

Ante los números que se chican cada vez más, los productores han ido buscando alternativas en la producción y en el manejo de los lotes para diversificar los riesgos. Así lo entendió la familia Tessore, con base en la localidad de Carlos Pellegrini, Santa Fe, que en los últimos años ha expandido su producción a Potrero Norte, Formosa, donde hacen dos cultivos esivales. Ahora, incorporaron la ganadería.

Y esta semana, además, fueron noticia porque enviaron el 19 de enero desde Formosa a Rosario el primer camión con soja de la campaña 2016/17. Gerardo es uno de los hijos de Eduardo, quienes en conjunto con su hermano, Leandro, llevan adelante la empresa familiar. Él es el encargado de la producción de los campos que trabajan en ambas provincias.

En lo localidad santafecina trabajan entre 2.000 y 2.500 hectáreas, en la cual la mayor parte son alquiladas. Aquí siempre apuntan a una rotación clásica: 33% trigo/soja de segunda, 33% maíz y 33% soja de primera, siempre condicionada esta secuencia a las cuestiones climáticas.

En paralelo, la familia tiene un acopio “La Constancia Agro”, con una capacidad para 8.000 toneladas y en la cual trabajan alrededor de 30.000 toneladas anuales y suman servicios a sus clientes como venta de soja lista para sembrar y aplicaciones de fertilizante líquido.

Y 6 años atrás se introdujeron en la provincia formoseña, precisamente en Potrero Norte, comprando un campo para comenzar con la agricultura y recientemente, también se enfocaron también en la actividad ganadera. “Hace muchos años que integramos el grupo CREA La Calandria, y en 2006 se organizó un viaje a Formosa. Como los campos en Santa Fe tenían, y siguen teniendo, valores altos, se buscó hacer una inversión en un lugar donde el valor de la tierra sea inferior pero que tenga potencial de crecimiento”, explica Gerardo a Clarín Rural cómo fueron los inicios en aquella región.

En 2010 empezó la travesía por esas tierras norteñas. Sembraron las 300 hectáreas del campo que eran aptas para la agricultura. Entonces allí fue, estudiando y conociendo el comportamiento del clima y del suelo, que buscaron sembrar dos cultivos estivales por campaña.

“La zona donde estamos nos permite trabajar con este planteo. Pero a 100 kilómetros a la redonda de donde producimos, la realidad productiva cambia y la receta es otra”, aclara Gerardo.

La campaña en Formosa empieza para la familia Tessore con una rotación del 33%: siembran girasol en julio y luego, maíz y soja en septiembre. “El girasol te da la seguridad de cosecha con potencial de rinde de 1.500 a 2.000 kilos, un muy buen rinde para la zona. La soja también tiene un gran potencial de rendimiento alcanzando los 3.000 a 4.000 kilos por hectárea y además, abre una oportunidad de negocio importante porque se cosecha en fechas donde el precio es más alto, lo mismo que sucede con el maíz”, analiza Gerardo.

Posteriormente, una vez cosechados los cultivos en diciembre, vuelven a sembrar cultivos de verano.En este caso implantan maíz y soja, que según Gerardo, son los que tienen más adaptación para esa siembra tardía. Y la campaña finaliza en junio/julio con la trilla de ambos cultivos. Lo que hace que el año sea muy movido para la familia Tessore.

Las características ambientales en esta zona en particular son las que le permiten este planteo ofensivo. Una de ellas es la cantidad de lluvias, que en promedio alcanzan los 1.200 milímetros por año, pero según Gerardo, la variabilidad anual es enorme. “En 2016 llovieron 1.680 milímetros. Y en otros años los milímetros apenas llegaron a los 800”, recuerda.

Explicando la importancia de las lluvias en esa zona, agregó que en el mes de enero las temperaturas media son muy altas. “Hay máximas de más de 40 grados por lo que si no llueve de forma contínua, quema los cultivos”, resume.

Y otra particularidad es que el frío en el inviernos son moderados. “La fecha de la primera siembra depende de no tener un invierno muy frío, que normalmente no se produce pero se pueden dar. Si las heladas caen en junio/julio, escapamos al problema, pero si producen luego de este período, repercuten fuertemente en los cultivos”, alertó.

La clave para los Tessore es sembrar a tiempo el primer cultivo porque sino se atrasan todas las labores.

“El doble cultivo entra muy ajustado..El 50% de los años se puede hacer, y el otro 50%, no. Es por la variabilidad climática”, precisó.

Otro obstáculo que se le ponía en el camino y que pudieron sortear fue la disponibilidad de la maquinaria. “Los periodos de trabajo de cosecha y siembra son muy acotados. Por eso, hay que aprovechar las oportunidades. Al principio, se hacían las labores con máquina contratadas a terceros, pero esto era una limitante para nosotros. Y ahora, nos armamos un equipo de maquinaria propia para la siembra, cosecha y pulverización”, sostuvo.

Y agregó: “El proyecto aun está en desarrollo. Lleva muchos años, porque es una empresa familiar que se hace todo a pulmón”.

Ya afianzándose en la agricultura, hace un año la familia empezó a introducir la ganadería con novillos y vaquillonas en el resto del campo formoseño.

“De a poco el norte está demostrando la potencialidad que tiene para la producción ganadera.”, lanzó Gerardo con orgullo al hablar sobre la introducción a la actividad.

“Comenzamos a producir al revés de lo que sucede en estas zonas. Los productores arrancan con la ganadería y luego, ponen las fichas en la agricultura”, detalló.

Como este negocio es a largo plazo, la idea de los Tessore es comprar más hacienda de buena a muy buena calidad para armar una base sólida e ir mejorando la genética del rodeo en general. “Estamos tratando de crecer en animales para poblar el campo con la cantidad de cabezas que es necesaria para la superficie y el alimento que disponemos”, indicó.

La alimentación del ganado es en base a la pastura forrajera estrella en el norte, que es el gatton panic en la cual tienen sembrado 300 hectáreas.

“Estamos probando en este primer año la suplementación en el invierno con subproductos del acopio porque el ciclo de engorde es muy variable. Es muy bueno en primavera– verano y en el otoño-invierno cae la producción.

La familia Tessore es un ejemplo de que la diversificación de la producción y la búsqueda de nuevos caminos son claves para seguir en este negocio en la cual los números se chican cada vez más.

Los primeros en llegar a Rosario

El jueves 19 de enero arribó a plaza el Primer Lote de Soja de la campaña 2016/17, que fue descargado en la planta de Vicentín SAIC de Ricardone. Se trata de una partida de 25 toneladas producidos en la localidad de Potrero Norte, Formosa, por la familia Tessore y acopiados por La Constancia Agro. Intervino como corredor la firma Enrique R ZENI y Cia SACIAFeI.

“La fecha de siembra fue el 8 de septiembre y sembraron un grupo 5 indeterminado. La densidad fue de 300.000 plantas por hectáreas a 52 centímetros entre surco. Hicimos un manejo de herbicidas con pre emergentes y post emergentes”, explica Gerardo Tessore. Y agrega que también hicieron control de isoca y chinches.

“Fue muy bien acompañado por las lluvias y espaciadas con temperaturas no muy altas lo que favoreció a que logremos soja condición cámara”, describe

Este lote e particular venía de un rastrojo rastrojo de soja porque el año pasado no habían podido sembrar por excesos de lluvias.

“Se va cosechando la mitad de este lote pero estimo que estará en 3.000 a 3.500 kilos por hectárea”, estima Gerardo.

Fuente: Clarín

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